Argentina figura en informe mundial sobre asesinatos de defensores ambientales
Un informe de la organización internacional Global Witness, revela que tres cuartas partes de los asesinatos de activistas ambientales y de la tierra en 2020 sucedieron en América Latina.
El informe, titulado “Última línea de defensa”, contabiliza 165 personas asesinadas en la región por defender su tierra y el medioambiente. A escala global, hubo 227 ataques, 15 más que en 2019.
Colombia fue nuevamente el país más afectado del mundo, con 65 asesinatos registrados. México se ubica en el segundo lugar con 30 asesinatos, Brasil en el cuarto con 20, Honduras en el quinto con 17, Guatemala en el séptimo con 13, Nicaragua en el octavo con 12 y Perú en el noveno puesto con 6 asesinatos.
Según el informe, al menos el 30% de los crímenes estuvieron directamente relacionados con la explotación de recursos, incluyendo la industria forestal, la minería y la agroindustria a gran escala.
La organización destaca que, en promedio, cuatro han ocurrido cuatro asesinatos por semana en el mundo desde que se firmó el acuerdo de París en 2015.
El caso tucumano
La muerte del productor Juan Carlos González, de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), en El Cevilar, provincia de Tucumán, es parte de este mapa criminal caracterizado por la impunidad.
González, conocido por sus compañeros de la UTT como “don Chata”, fue asesinado por el ex policía Carlos Fortunato Flores, quien pretendía sus tierras para alquilarlas a sojeros de la zona.
El productor fue encontrado con varios disparos en el pecho, en un campo de El Cevilar, cerca de la ruta 9, unos 20 kilómetros al sur de la capital provincial, San Miguel de Tucumán.
El hombre se dedicaba a la cría de cerdos, gallinas, vacas, caballos, mulas. El 15 de septiembre de 2020, estaba dando de pastar sus animales cuando el asesino llegó al campo.
"Se acercó ( a González) para decirle que ya no podía entrar más a esas tierras porque no le pertenecían y mientras discutían sacó su arma y le pegó al menos tres tiros a "Don Cheta" quien cayó de su caballo y murió", denunció la UTT.
Luis Robles, hijo de la víctima, fue avisado por una vecina. Las crónicas periodísticas relatan que Luis llegó al lugar con su madre, Lidia Rosa González, y vieron a "don Chata" muerto con las manos sobre el pecho.
La organización campesina apuntó que Flores, de 74 años, ya tenía antecedentes por intentos de homicidio y robos, pero "se paseaba por la zona impunemente usurpando terrenos para el negocio de los sojeros”.
Fortunato Flores se entregó poco después. En el juicio aseguró que actuó en defensa propia, pero el tribunal determinó que González no estaba armado.