Desde Cerro Corá, proyectan recorrer Misiones con un “auto a basura”
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RedacciónPeriodista9 de junio · 20:36
Lunes 9 de junio, 2025 · 20:36
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Camilo Furlán (20), junto a su padre y su hermana, trabaja en un laboratorio de investigación, experimentación y diseminación de tecnologías agrícolas sustentables en Cerro Corá, en la preparación de una camioneta con la que proyecta emprender rumbo hacia distintos municipios con el fin de concientizar con el ejemplo: rodando sobre una Ford F-100 que reemplaza el combustible convencional por carbonilla vegetal mediante un proceso de gasificación. El primer “auto a basura” en la provincia.
En una época en la que el consumo pone en alerta los recursos disponibles, Furlán intenta demostrar que “problemas que parecen gigantescos como la crisis energética, se pueden resolver de manera simple, económica y comunitaria, como lo vemos en este proyecto”.
Entrevistado por La Voz de Misiones, Furlán ahondó en el tema: “La idea es una transición a energías renovables o dejar de usar petróleo como combustible. El capitalismo busca expandir, hacer crecer el producto bruto interno de un país y consumir recursos, pero no queremos pensar en las consecuencias y qué pasará cuando los recursos terminen. Por esto, los proyectos decrescentistas -como este- buscan convertir basura orgánica en energía útil”.
Reconversión de la F-100 por Camilo Furlán
Antecedente en el corazón del país y réplica en Misiones
Todo comenzó en febrero pasado, cuando Furlán se inspiró en la idea elaborada y concretada en el año 2020 por el ingeniero cordobés Edmundo Ramos, quien adoptando la misma técnica centenaria que hizo funcionar a miles de vehículos con gasógenos caseros durante los años del franquismo en España, creó su propio Auto a Basura. Fue así que el joven se dirigió al laboratorio situado a pasos de su casa y comenzó a adaptar el motor de la F-100.
Sobre esa experiencia resaltó: “Algo que hizo Edmundo fue recorrer toda la Argentina con su modelo de auto a basura y, no solo que no gastaba nafta en su recorrido, sino que iba limpiando la basura por el camino. Es decir, los gajos de árboles caídos, los iba usando para el mismo sistema. El mismo los carbonizaba y usaba como combustible”.
De esta manera, la producción primaria es el carbón vegetal y según estudios realizados, 15 kilos de carbonilla rinden 100 kilómetros con una F-100. En tanto, en el caso de una moto 110 cc., 2 kilos y medio permitirían recorrer la misma distancia.
Desde Cerro Corá, proyectan recorrer Misiones con un “auto a basura”
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RedacciónPeriodista9 de junio · 20:36
Lunes 9 de junio, 2025 · 20:36
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Camilo Furlán (20), junto a su padre y su hermana, trabaja en un laboratorio de investigación, experimentación y diseminación de tecnologías agrícolas sustentables en Cerro Corá, en la preparación de una camioneta con la que proyecta emprender rumbo hacia distintos municipios con el fin de concientizar con el ejemplo: rodando sobre una Ford F-100 que reemplaza el combustible convencional por carbonilla vegetal mediante un proceso de gasificación. El primer “auto a basura” en la provincia.
En una época en la que el consumo pone en alerta los recursos disponibles, Furlán intenta demostrar que “problemas que parecen gigantescos como la crisis energética, se pueden resolver de manera simple, económica y comunitaria, como lo vemos en este proyecto”.
Entrevistado por La Voz de Misiones, Furlán ahondó en el tema: “La idea es una transición a energías renovables o dejar de usar petróleo como combustible. El capitalismo busca expandir, hacer crecer el producto bruto interno de un país y consumir recursos, pero no queremos pensar en las consecuencias y qué pasará cuando los recursos terminen. Por esto, los proyectos decrescentistas -como este- buscan convertir basura orgánica en energía útil”.
Reconversión de la F-100 por Camilo Furlán
Antecedente en el corazón del país y réplica en Misiones
Todo comenzó en febrero pasado, cuando Furlán se inspiró en la idea elaborada y concretada en el año 2020 por el ingeniero cordobés Edmundo Ramos, quien adoptando la misma técnica centenaria que hizo funcionar a miles de vehículos con gasógenos caseros durante los años del franquismo en España, creó su propio Auto a Basura. Fue así que el joven se dirigió al laboratorio situado a pasos de su casa y comenzó a adaptar el motor de la F-100.
Sobre esa experiencia resaltó: “Algo que hizo Edmundo fue recorrer toda la Argentina con su modelo de auto a basura y, no solo que no gastaba nafta en su recorrido, sino que iba limpiando la basura por el camino. Es decir, los gajos de árboles caídos, los iba usando para el mismo sistema. El mismo los carbonizaba y usaba como combustible”.
De esta manera, la producción primaria es el carbón vegetal y según estudios realizados, 15 kilos de carbonilla rinden 100 kilómetros con una F-100. En tanto, en el caso de una moto 110 cc., 2 kilos y medio permitirían recorrer la misma distancia.
“Los colonos acá, si bien producen cierto tipo de hortalizas, lo que más producen es carbón. Se tala el monte y se genera carbón vegetal, pero ¿qué pasa?, al producir carbón, los bloques más grandes se usan para el asado y se tira como residuo la carbonilla, que son piezas de carbón más finas, se usan para tapar los caminos, baches o abonar la huerta”.
Sobre esto, destacó: “Algo en lo que insistí mucho es que la carbonilla vale tanto como la nafta y eso se puede probar acá en la base de experimentación. Sería muy interesante darle importancia a ese valor agregado, algo que acá es un residuo puede ayudar a los colonos”.
Camilo Furlán junto a Edmundo Ramos y Juan Carlos F.
Tres meses después de iniciar la experiencia, la familia Furlán fue anfitriona del propio Edmundo Ramos “para darle el primer arranque” a la F-100. Ahora, para hacerla circular, deberá enfrentar algunas modificaciones.
A través de su cuenta personal de Instagram, Camilo comparte videos explicando el paso a paso de esta reconversión que -una vez lista- promete transitar la geografía provincial y al mismo tiempo concientizar sobre consumo, motores y sustentabilidad.
“Ahora que pude comprobar por mano propia que funciona, la idea es compartirla saliendo a recorrer Misiones; escuelas, municipalidades, que la gente pueda ver el sistema funcionando y seguramente hacer una cobertura en redes”, aseveró.
El arranque a carbonilla
Las ideas no giran solamente en torno a la camioneta, sino que, del laboratorio de investigación y experimentación situado en la chacra bautizada como El Ceibalito, se desprenden otros proyectos encabezados por el padre de Camilo, Juan Carlos Furlán, quien trabaja en biodigestores de materia orgánica para elaborar biogás y, por otro lado, en el programa "Pan sin veneno", una experiencia de cultivo de trigo agroecológico.
A su vez, fundó Semillas Soberanas, una de las organizaciones de intercambio más importantes de la región y comparte los saberes a través de su cuenta en Youtube, Orgánica Misiones.
Agotamiento de recursos
En una entrevista concedida al segmento “" target="_blank" rel="noopener">Sociedad Orgánica” del programa Al Día, transmitido por Unam Transmedia, Camilo ahondó sobre algunos conceptos clave y advirtió sobre la necesidad de buscar alternativas reales.
“El pico del petróleo fue cuando cada vez se hizo menos rentable extraerlo de la tierra y esto repercute en todos los ámbitos de la sociedad. No solo será más cara la nafta, sino que se va a encarecer el gasoil que es un derivado directo del petróleo convencional, que empezó a decaer en el año 2005 y se utiliza para mover maquinaria agrícola, megaminería y transporte de todo tipo, lo que después termina impactando en todos los productos”, recordó.
Luego, profundizó: “Los autos convencionales que funcionan con nafta o con diésel, sabemos que contaminan y que es caro el combustible, entonces nos proponen la alternativa de autos eléctricos y nadie tiene autos eléctricos, ¿por qué? porque es muy caro producirlos”.
“Las mismas empresas europeas que estaban en plan de fabricar autos eléctricos literalmente se dieron de baja. Fabricar un auto eléctrico implica extraer litio para fabricar las baterías, que encima tienen poca vida útil. Al mismo tiempo, se necesita petróleo y la generación de diésel para mover la maquinaria de la megaminería y extraer el litio, por lo que los autos eléctricos no son una alternativa frente a los vehículos convencionales”.
Por este motivo, el proyecto de auto a basura, que replica el modelo del ingeniero Ramos, busca “dar respuesta al posible agotamiento de recursos, poniendo en valor la materia prima local”.
“Los colonos acá, si bien producen cierto tipo de hortalizas, lo que más producen es carbón. Se tala el monte y se genera carbón vegetal, pero ¿qué pasa?, al producir carbón, los bloques más grandes se usan para el asado y se tira como residuo la carbonilla, que son piezas de carbón más finas, se usan para tapar los caminos, baches o abonar la huerta”.
Sobre esto, destacó: “Algo en lo que insistí mucho es que la carbonilla vale tanto como la nafta y eso se puede probar acá en la base de experimentación. Sería muy interesante darle importancia a ese valor agregado, algo que acá es un residuo puede ayudar a los colonos”.
Camilo Furlán junto a Edmundo Ramos y Juan Carlos F.
Tres meses después de iniciar la experiencia, la familia Furlán fue anfitriona del propio Edmundo Ramos “para darle el primer arranque” a la F-100. Ahora, para hacerla circular, deberá enfrentar algunas modificaciones.
A través de su cuenta personal de Instagram, Camilo comparte videos explicando el paso a paso de esta reconversión que -una vez lista- promete transitar la geografía provincial y al mismo tiempo concientizar sobre consumo, motores y sustentabilidad.
“Ahora que pude comprobar por mano propia que funciona, la idea es compartirla saliendo a recorrer Misiones; escuelas, municipalidades, que la gente pueda ver el sistema funcionando y seguramente hacer una cobertura en redes”, aseveró.
El arranque a carbonilla
Las ideas no giran solamente en torno a la camioneta, sino que, del laboratorio de investigación y experimentación situado en la chacra bautizada como El Ceibalito, se desprenden otros proyectos encabezados por el padre de Camilo, Juan Carlos Furlán, quien trabaja en biodigestores de materia orgánica para elaborar biogás y, por otro lado, en el programa "Pan sin veneno", una experiencia de cultivo de trigo agroecológico.
A su vez, fundó Semillas Soberanas, una de las organizaciones de intercambio más importantes de la región y comparte los saberes a través de su cuenta en Youtube, Orgánica Misiones.
Agotamiento de recursos
En una entrevista concedida al segmento “" target="_blank" rel="noopener">Sociedad Orgánica” del programa Al Día, transmitido por Unam Transmedia, Camilo ahondó sobre algunos conceptos clave y advirtió sobre la necesidad de buscar alternativas reales.
“El pico del petróleo fue cuando cada vez se hizo menos rentable extraerlo de la tierra y esto repercute en todos los ámbitos de la sociedad. No solo será más cara la nafta, sino que se va a encarecer el gasoil que es un derivado directo del petróleo convencional, que empezó a decaer en el año 2005 y se utiliza para mover maquinaria agrícola, megaminería y transporte de todo tipo, lo que después termina impactando en todos los productos”, recordó.
Luego, profundizó: “Los autos convencionales que funcionan con nafta o con diésel, sabemos que contaminan y que es caro el combustible, entonces nos proponen la alternativa de autos eléctricos y nadie tiene autos eléctricos, ¿por qué? porque es muy caro producirlos”.
“Las mismas empresas europeas que estaban en plan de fabricar autos eléctricos literalmente se dieron de baja. Fabricar un auto eléctrico implica extraer litio para fabricar las baterías, que encima tienen poca vida útil. Al mismo tiempo, se necesita petróleo y la generación de diésel para mover la maquinaria de la megaminería y extraer el litio, por lo que los autos eléctricos no son una alternativa frente a los vehículos convencionales”.
Por este motivo, el proyecto de auto a basura, que replica el modelo del ingeniero Ramos, busca “dar respuesta al posible agotamiento de recursos, poniendo en valor la materia prima local”.