Drama global por la basura electrónica: Según la ONU, solamente una pequeña porción se desecha como corresponde
Un reciente estudio sobre los desechos electrónicos realizado por el Instituto para el Estudio Avanzado de la Sostenibilidad de la Universidad de las Naciones Unidas, afirma que la generación mundial de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos en 2014 fue de aproximadamente 41 millones de toneladas y se espera que crezca a 49 millones de toneladas para el 2018. De esta cantidad, solo 6,5 millones de toneladas (16% del total generado) se reportaron como gestionadas formalmente por sistemas de recolección y manejo de estos residuos.
Los elementos electrónicos además de ser uno de los principales contaminantes, generan graves problemas para la salud humana ya que desprenden algunas sustancias tóxicas que a largo plazo, reducen las expectativas de vida de los humanos.
La composición de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos es muy diversa, llegando a contener hasta más de 200 compuestos diferentes, de los cuales hay varios elementos potencialmente peligrosos para la salud humana.
Entre los elementos peligrosos está el plomo el cual es una sustancia tóxica que se va acumulando en el organismo afectando el cerebro, el hígado, los riñones, los huesos y los dientes. También el mercurio el cual en pequeñas cantidades es perjudicial para el sistema nervioso e inmunológico, el aparato digestivo, la piel y los pulmones, riñones y ojos. Y el arsénico el cual puede causar intoxicación crónica además de la aparición de lesiones cutáneas y cáncer de piel.
En el medio ambiente estas sustancias también producen estragos. Las plantas absorben con mucha facilidad el arsénico, lo cual estando cerca de cultivos, provoca contaminación de los alimentos. El es un elemento químico particularmente peligroso, y se puede acumular en organismos individuales, pero también entra en las cadenas alimenticias cuando es absorbido por el suelo.
Asimismo, los efectos que puede tener en la salud la disposición final de los materiales no aprovechables de en los rellenos sanitarios comunes, por la variedad de sustancias contenidas, causando pérdida de recursos secundarios valiosos ya sea aire, aguas subterráneas y suelos, por nombrar algunas.