El río Paraná seguirá en bajante hasta fines de febrero
El Instituto Nacional del Agua (INA) advirtió ayer que prevalecerá una disminución de los caudales entrantes en el río Paraná, por lo que seguirá en bajante hasta al menos el 28 de febrero próximo, a la vez que subrayó que el curso puede llegar a niveles por debajo del nivel mar, una situación que no ocurre en la zona desde 1944.
En ese marco, el gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, anunció la prorroga de la emergencia hídrica en toda la provincia hasta junio. La declaración se había efectuado en julio pasado ante la bajante histórica de los ríos y arroyos y la escasez de precipitaciones.
En la misma línea, el Ministerio de Ecología determinó que, entre el 29 de diciembre del 2021 y el 31 de enero de 2022, inclusive, hay veda total de pesca en el río Paraná.
Bajante histórica
En la ciudad de Paraná, Entre Ríos, el curso de agua descendió en los últimos 7 días de 26 centímetros a 0, muy por debajo de su nivel de aguas bajas (2,30 metros) y de su altura promedio para diciembre (3,07 metros).
Allí, el INA espera que descienda 12 centímetros a mediados de enero, pero podría alcanzar los 40 centímetros, por debajo del nivel del mar.
La bajante histórica del Paraná comenzó en marzo del 2021 y provocó cambios en la vida ambiental, económica, productiva y social de ciudades que están en la ribera.
En La Paz, el río Paraná bajó de 93 a 31 centímetros la última semana, lejos de los 3,20 metros de límite de aguas bajas y de los 4,02 que la Prefectura Naval Argentina (PNA) registró como promedio entre 1996 y 2020.
Hay que remontarse a 1944 para registrar una situación peor que la actual.
La bajante afectó la fauna íctica al dejar seco el valle de inundación (donde los peces se refugian, alimentan, reproducen y crecen), lo que produjo inconvenientes en el riego de cultivos y complicó las producciones industriales que necesitan captar agua.