Identifican en Corrientes un antiguo antepasado del yaguareté
Se trata del fósil de una especie de felino de hace 98 mil años, en el Pleistoceno, un período que se caracterizó por la aparición de mamíferos y culminó hace unos 10 mil años, en el comienzo de la era cuaternaria o cenozoica.
El fósil fue hallado en 2018 por un equipo de investigadores del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal, Conicet – Unne), que exploraba un yacimiento arqueológico en Toropí, Bella Vista, provincia de Corrientes.
Ahora, luego de un largo estudio de los materiales encontrados, junto con investigadores del Museo de Ciencias Antropológicas y Naturales de la Universidad Nacional de la Rioja (Unlar) y el Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (Ciemep, Conicet – Unpsjb), los científicos correntinos informaron del relevante descubrimiento en el Journal of Vertebrate Paleontology, una revista científica fundada en 1980, en la Universidad de Oklahoma, Estados Unidos, dedicada a la publicación de trabajos científicos originales sobre todos los aspectos de la paleontología de vertebrados.
Hallazgo único
Los restos hallados, un fragmento de maxilar derecho y parte de la mandíbula izquierda incompleta, junto con los dientes, constituyen el primer registro de la especie en Argentina, a 1.800 kilómetros al sur del fósil más cercano que fuera identificado con precisión en la región.
“Hay muy pocos registros previos de esta especie y los que existen están muy fragmentados. Este hallazgo es muy importante porque nos aporta una pieza más para reconstruir la historia de los gatos silvestres, que es un grupo de felinos que no es originario de América del Sur, sino que llegan —junto con otros mamíferos— hace menos de 3 millones de años, cuando se eleva el Istmo de Panamá. Después de eso, se diversificaron bastante, generando muchas de las especies que conocemos hoy, como el gato montés, el gato andino o el ocelote, que es el más grande de todo el clado”, señaló al diario correntino El Libertador, Francisco Prevosti, investigador del Conicet y uno de los autores de la publicación.
“Fue en una campaña que hicimos en marzo de 2018, de la que participó casi todo el equipo del Laboratorio de Evolución de Vertebrado y Ambientes Cenozoicos del Cecoal. En esa oportunidad encontramos varios restos que corresponden a otros taxones que ya estaban reconocidos en esa formación, pero enseguida nos llamó la atención esta mandíbula porque se trataba de un carnívoro”, explicó otra de las autoras del artículo, la becaria doctoral del Conicet Cecilia Méndez.
“Este es el tercer registro de un carnívoro que tenemos para la Formación Toropí -un ambiente en el que predominaban los hervíboros- y todos pertenecen a félidos. Entre ellos, este ocelote es el más pequeño hallado hasta el momento”, agregó.
Un bicho nocturno
Los restos corresponden a un antepasado del Jaguareté, de la especie Leopardus pardalis, que todavía habita en gran parte del continente, un felino de tamaño medio, entre 70 y 90 centímetros, y unos 11 kilos de peso. De grandes orejas y finísima audición; ojos grandes y expresivos, es el tercer mayor felino después del puma.