En la bahía donde termina el arroyo Itá apareció una mancha. A pocos metros, en la exusina Sulzer, operarios desagotaron el agua y otros líquidos estancados que mantenían sumergida a la vieja máquina.
En la
desembocadura del arroyo Itá, el viento norte, preponderante en los últimos días, amontonó sobre camalotes y embarcaciones un
residuo aceitoso que alarmó a los trabajadores del club náutico León Seró, quienes no dudaron en hacer la denuncia mediante Defensa Civil.
Un día más tarde,
Prefectura Naval Argentina, la Dirección de
Bromatología de la Municipalidad de Posadas y técnicos de la empresa
Samsa tomaron muestras de agua y otros sedimentos que se acumulan desde hace al menos tres días en la costa.
“No tenemos mayores precisiones. Se tomaron muestras del agua en distintas partes de la costa, en la zona de El Brete”, informó a La Voz de Misiones el
director de medioambiente de la Municipalidad,
Cristian Olmo Herrera.
Una vez que se logre reconocer qué tipo de sustancia yace en la superficie del río, las autoridades podrían continuar buscando el origen del daño ambiental:
“Se está investigando quiénes podrían ser los responsables”, adelantó el funcionario.
Emsa en la mira
La
recuperación del edificio de la exusina Sulzer en la Costanera de Posadas puso en actividad a un equipo de trabajo que,
desde hace dos años, comenzó con la
titánica tarea de limpiar el predio.
Primero
&list=UUuI93VEn8r283ZCQGNUG1AA">se llevaron cientos de transformadores que estaban apilados a cielo abierto al lado del
edificio que comenzó a construirse en 1964,
y cuya arquitectura corresponde al movimiento moderno y fue diseñado por los arquitectos Francisco Degiorgi y Héctor Mascarino.
Tras esos muros
, el motor marca Sulzer que da nombre a la Usina se mantuvo durante décadas semisumergido entre el agua acumulada y los desechos de sus lubricantes.
Hoy, al antiguo generador en desuso
ya no lo tapa el agua merced a los trabajos de desagote que se habrían realizado desde principios de esta semana. Lo que no está claro aún es
dónde fueron a parar los miles de litros que extrajeron con bombas.
La fuerza del viento norte dejó en evidencia que la mancha grasosa vino desde la zona de un desagote frente a la exusina Sulzer, donde las autoridades intentarán determinar si fue desde allí que se descargó el líquido viscoso al río.
Mientras tanto, un equipo de la
Prefectura Naval desplegó sobre la superficie del río una malla de contención para aislar el manchón de aceite, que luego deberá ser extraído.
El daño ambiental, al parecer controlado, se desarrolla justo al lado de las reservas urbanas Arroyo Itá y Rincón Nazarí.
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