Relevan 250 ocelotes en el norte misionero y destacan que población es estable
La población de ocelotes, también conocidos como gatos onza, se mantiene estable, según informó este miércoles el Ministerio de Ecología de la provincia.
“El gato onza: un tesoro en el norte misionero”, tituló la cartera ambiental una publicación en su cuenta oficial de Twitter.
“Los relevamientos con cámara trampa ubicados estratégicamente permitieron observar que en 20 años la población de ocelotes se mantiene estable”, aseguró.
“Se estima que hay alrededor de 250 individuos en el norte misionero, y ahora la misión es cotejar con el número que habita en otros sectores de la provincia”, indicó la cartera ambiental.
Especie protegida
El ocelote, o gato onza, es un felino de tamaño intermedio: mide entre 115 y 145 cm de largo, de los cuales casi la mitad corresponde a la cola, y pesa entre 8 y 16 kg. Es el tercero en tamaño, después del yaguareté y el puma.
Dueño de un delicado diseño, con líneas, manchas de tonos exóticos y vivos colores, el ocelote es considerado entre los felinos salvajes de más bello pelaje.
De hecho, su piel fue una de las más buscadas para satisfacer el mercado peletero y de artesanías, y hasta 1980 su comercio era legal.
Hoy, ha desaparecido de muchas regiones, como la provincia de Corrientes. Sin embargo, continúa siendo uno de los felinos silvestres más comunes de la Argentina, y según el Sistema de Información de Biodiversidad de la Administración de Parques Nacionales, no presenta problemas de conservación.
Gato nocturno
Los ocelotes son tímidos, solitarios y sigilosos, de hábitos nocturnos o crepusculares, y muestran una extraordinaria agilidad para desplazarse sobre los árboles, incluso en las ramas más altas, donde sube a descansar o a atrapar aves y monos.
Su menú se compone también de cuises, nutrias, pecaríes, coatíes, lagartos overos, tapetíes, agutíes, comadrejas y carpinchos.
Sus técnicas de caza consisten en perseguir a su presa muy lenta y con mucho sigilo, pero siempre al acecho, o simplemente sentarse a esperar un desenlace.
Como todos los felinos, el ocelote necesita de grandes territorios. Se calcula que una población de 500 ejemplares necesitaría un hábitat de unas 600.000 hectáreas, con una densidad por individuo de 2 a 4 kilómetros cuadrados. En el Parque Nacional Iguazú se estima una densidad de entre 13 y 20 individuos por cada 100 kilómetros cuadrados.
La vida promedio de un ocelote es de 8 a 10 años en estado silvestre, que es como viven en las áreas protegidas de la provincia, aunque su seguridad se ve comprometida por el tránsito en las rutas de la provincia.