Tras décadas en fosas, Pocha y Guille viajan al santuario de Brasil donde está Mara
Pocha y Guillermina son dos elefantas que viven en el Eco Parque de la ciudad de Mendoza y durante décadas fueron parte del zoológico de esa ciudad, donde vivían inmersas en una fosa. Desde hace varios meses, aguardan su traslado a un santuario de elefantes en Brasil, donde las espera Mara.
En marzo de 2021, las elefantas comenzaron un entrenamiento para preparar su traslado a un santuario en Brasil. Tras meses de espera, recibieron la autorización por parte del Gobierno para viajar.
En marzo, Karissa Reinbold y Chrissy Pratt, dos entrenadoras estadounidenses, viajaron a Mendoza para ser parte de la preparación del extenso viaje que deberán soportar las paquidermas.
Junto a ellas estuvieron en todo momento Esteban Guevara y Daniel Macari, dos de los cuidadores de Pocha y Guillermina en el Ecoparque.
El viaje forma parte del Plan de Derivación de Animales de la Dirección Ecoparque Mendoza. De esta manera, las dos elefantas asiáticas (Elephas maximus) se sumarán al Santuario de Elefantes Brasil (SEB), situado en el estado central de Mato Grosso. Para poder organizar el viaje, se contó con el apoyo logístico y científico de la Fundación Franz Weber (FFW).
Mariana Caram, directora del Eco Parque, explicó en su momento que, para organizar el traslado, debe intervenir una autoridad sanitaria como el Senasa, que aprueba el estado de salud de los animales; el Ministerio de Ambiente de la Nación, que otorga el permiso de exportación, y las autoridades brasileras, que brindan el permiso de importación de los animales.
La autorización del Gobierno llegó el pasado viernes, cuando se publicó la Resolución 273/2021 firmada por el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible Juan Cabandie. Allí se indica que “corresponde exceptuar a DOS (2) individuos hembras de Elefante asiático (Elephas maximus), Microchip Nº: 990000003608615 y Microchip Nº: 990000003608613, por razones de bienestar animal, de la Resolución de la Secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca Nº 725 de fecha 30 de noviembre de 1990 y autorizar la salida del país vía terrestre, conforme lo solicitado por la Dirección Eco Parque Mendoza”.
Si bien la autorización se extiende por un año, desde Mendoza consideran que el traslado se realizará rápidamente ya que Pocha y Guillermina completaron su entrenamiento y aguardan por los paisajes que las llevarán a vivir nuevamente en libertad.
El Santuario de Elefantes Brasil abarca 1.133 hectáreas, lo que le dará más espacio con pastizales, arroyos, colinas escarpadas y la posibilidad de conocer a otros elefantes asiáticos que ya viven en la reserva.
"El entorno en el que vive pasaría de ser de unos miles de metros cuadrados a hectáreas, entonces las escalas de las decisiones que podría tomar, de los desafíos que va a presentar en cuanto a las ofertas de comida, a los comportamientos, el vínculo con la tierra, con el agua y con otros elefantes, no tiene comparación", describió hace días el médico veterinario Guillermo Wiemeyer, que trabajó en su traslado.
Fue la primera elefanta de Argentina en salir del cautiverio y ser trasladada a un santuario para vivir en manada. El 13 de mayo del 2020 llegó a Brasil después de 4 días de travesía desde el Ecoparque porteño.
Mara pide sandías, una de sus frutas favoritas, hojas de palma, disfruta rascarse el lomo contra los árboles, tirarse tierra colorada encima, jugar con el agua y recorrer todo el día los largos caminos del Santuario de Elefantes de Brasil (SEB).
Lo hace junto a Rana, la elefanta de unos 45 años que le dio la bienvenida y se mostró muy cercana cuando, algo temerosa, comenzó a conocer ese nuevo hogar. Fueron tan conmovedores los gritos que dio al verla que se sospecha que habrían coincidido en algún lugar durante la infancia. Más tarde hizo amistad con Bambi, de 58 años, la última en ingresar desde el zoológico de Leme de San Pablo.
A ellas, como a Maia y Lady (las otras dos habitantes de ese lugar paradisiaco en medio del Mato Grosso) la crueldad humana las había condenado a la tortura, pero la bondad de un gran grupo de personas logró que puedan vivir sus últimos años en manada, el lazo más fuerte que tiene la especie.