Ya está en el espacio el telescopio que viajará hasta los orígenes del universo
El telescopio lleva el nombre del administrador de la NASA entre 1961 y 1968, James Webb, cuya gestión fue determinante en el desarrollo del Programa Apolo, que puso a Neil Amstrong en la Luna y a Estados Unidos un paso adelante en la carrera espacial con los soviéticos, en julio de 1969.
Fue lanzado el 25 de diciembre pasado desde la Guyana Francesa, en Sudamérica. Se calcula que en unos 20 días alcanzará una órbita estacionaria a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, y se preparará para escrutar el cosmos hasta donde nadie ha llegado nunca.
En las últimas horas, la NASA confirmó que se concretó con éxito el despliegue del parasol, un complejo sistema de capas que constituyen el escudo solar que protege al telescopio del calor de los rayos ultravioletas.
Se trata del artefacto más sofisticado que se haya enviado al espacio jamás. Tiene la capacidad de observar la luz en un rango de infrarrojo correspondiente a la que reflejan los objetos más antiguos del universo.
En seis meses comenzará a enviar a la Tierra las imágenes que buscan explorar en el tiempo unos 13.500 millones de años atrás, para ver las primeras galaxias que se formaron tras el Big Bang, el punto cero de todo lo conocido y por descubrir.
La órbita más lejana
El James Webb Space Telescope (JWST)) es un observatorio espacial desarrollado a través de la colaboración de veinte países, construido y operado conjuntamente por la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Canadiense.
Entre sus características técnicas, se destaca el espejo primario del telescopio, compuesto por 18 segmentos hexagonales que se combinan en un espejo de 6,5 metros de diámetro, 4 metros más que el otro mayor telescopio espacial, el Hubble.
El JWST estará protegido por un gran parasol, hecho de cinco hojas de Kapton revestido de aluminio y silicona, que mantendrá todos los instrumentos a temperaturas cercanas al cero absoluto. Enviará 60 GB de datos por día y también puede recibir comandos. Por el momento está enviando información sobre ubicación y velocidad a la que viaja hacia su órbita final.
A diferencia del Hubble, que observa en los espectros ultravioleta cercano, visible e infrarrojo cercano, el JWST observará en una larga gama de naranja a rojo, lo que le permitirá “viajar en el tiempo” para asistir a fenómenos, como la formación de las primeras estrellas, las primeras galaxias, las nubes moleculares, objetos estelares demasiado antiguos y distantes para que pudieran ser vistos alguna vez en la Tierra.
“La luz de las galaxias situadas a miles de millones de años luz nos llega atravesando el espacio, que a su vez está en expansión. De este modo, la longitud de onda de la luz se alarga en el infrarrojo, lo que permite a Webb ver hacia atrás en el tiempo”, explica la doctora en Astronomía del Observatorio Galileo Galilei, Cintia Peri.