Bandas del punk y del metal denuncian persecución municipal al bar La Bionda
Referentes de bandas del rock local se reunirán este miércoles 20 de diciembre por la mañana para elaborar un descargo a la municipalidad de Posadas por frecuentes inspecciones irregulares que el bar La Bionda viene padeciendo hace aproximadamente dos meses.
El último control se llevó adelante el sábado 16 de diciembre, de madrugada, cuando la banda metalera Atila debió interrumpir su concierto porque, según el inspector, se habría superado por 20 decibeles el nivel permitido. Sin embargo, ninguno de los presentes pudo constatar los datos del decibelímetro porque el control se realizó afuera, en la medianera con un nuevo vecino, por lo que el funcionario llegó con la infracción lista para ser entregada al dueño del bar.
La Bionda, “el templo del rock”, existe hace doce años por la avenida Mitre casi Corrientes, es prácticamente el único lugar adonde se dan cita todas las bandas locales pero también es epicentro de conciertos de importantes grupos nacionales. Mientras tanto, en las últimas semanas está acumulando infracciones que complican su panorama y amenazan su continuidad.
Debido a ese contexto y a través de un comunicado, la Secretaría de Estado de Cultura de la Provincia de Misiones, conducido por el músico Joselo Schuap, salió a respaldar al espacio ubicado en avenida Mitre casi Corrientes y se ofreció para intermediar “para lograr una salida que sea beneficiosa tanto para el/ los propietarios, como los vecinos y la comunidad rockera, que encuentra allí uno de los escasos espacios de expresión”.
Asimismo, la Secretaría de Estado de Cultura provincial “reconoce el importante valor cultural de este lugar, refugio de toda una comunidad de bandas y artistas del underground misionero, donde el heavy metal, el punk y varios otros géneros no comerciales, pueden demostrar sus producciones”.
“No es que a nosotros no nos importe nada. Queremos arreglar si es que hay un escape de sonido pero por el momento tenemos todo en orden. No nos pueden clausurar”, expresó Roque Mina, dueño de La Bionda. “Nos cortan los recitales a la mitad. Tenes que trabajar a 45 decibeles que es un sonido que no existe. Mientras que el sonido de la calle, por los autos y colectivos, es de 80 u 85 decibeles”, comparó el sonidista Jorge Neris Ortiz Troche y quien estuvo presente durante la inspección del sábado en La Bionda. “Nunca tuvimos quejas de nadie. Aparentemente hay un solo vecino que se queja”, apuntó el sonidista.
Con la idea de plantear una solución, mañana miércoles 20 de diciembre, a las 10, se reunirán referentes de las bandas locales para charlar sobre la persecución que sufre el bar y, en consecuencia, solicitarán que El Templo del Rock sea declarado de interés municipal o provincial para la cultura.