Con música, danza y poesía, artistas rechazaron el DNU de Milei en Posadas
“La cultura es la sonrisa que brilla en todos lados”, rezaba el cartel de una de las asistentes al “cacerolazo cultural”, una intervención artística variopinto realizada esta tarde en la plaza San Martín de Posadas como forma de expresar el rechazo a las medidas de desfinanciamiento del sector impulsadas por el presidente Javier Milei a través de un mega DNU y la Ley Ómnibus.
Música en vivo, recitado de poemas, números de danza y discursos de micrófono abierto reemplazaron esta a vez al ruido de las cacerolas, aunque el simbolismo buscado era el mismo: expresar la disconformidad a las medidas que afectan al mundo de la cultura.
“Esto surge en el marco de las medidas que está impulsando el gobierno nacional que afectan al ciudadano general. En este caso a la actividad cultural, porque todo esto significa un daño a herramientas que fomentan la identidad, a la cultura de un pueblo, a la alegría de una sociedad. No todo es negocio. Es algo muy importante para nosotros, es algo clave y necesita recursos para sostenerse”, sostuvo Vicky Weirich, una de las organizadoras de la movilización, en diálogo con La Voz de Misiones.
Del evento participaron referentes de diversas ramas del arte misionero, desde el músico y actual ministro de Cultura, Joselo Schuap, hasta el artista plástico Hugo Quintanilla y el cineasta Santiago Carabante, uno de los productores de la película Argentina 1985 nominada a los premios Óscar del año pasado.
Otra figura de la cultura, esta vez de la danza, Gabily Anadón, también estuvo en la plaza y expresó que “estas medidas afectan a la danza de la misma manera que afecta a la cultura, pero creo que principalmente nos afecta como ciudadanos, todo el DNU es tremendo en términos generales”.
Entre número y número, el micrófono se habilitó para quienes deseaban expresar libremente y uno de los que se paró a hablar ante los presentes fue Jorge Atencio, presidente de la Biblioteca Popular Sur Argentino, quien apuntó que las políticas impulsadas desde el gobierno nacional ocasionarían el cierre de 1.500 casas de estudio similares en el país.
“Nosotros funcionamos hace 22 años. Con el tiempo fuimos evolucionando. Si nos desfinancian, todo ese esfuerzo hecho será muy difícil de sostener. Con los apoyos que recibimos podemos viajar a las ferias del libre y ahí traer más contenido para nuestra biblioteca”, explicó.
Y ahondó: “Nos oponemos al desfinanciamiento. Nosotros tenemos talleres de lectura, de ajedrez, de apoyo escolar, de RCP, de robótica, retiros de libro y salas de lectura. Con el desfinanciamiento nos obligan a cerrar estos templos de cultura y conocimiento”.