El lado Sergio Roberti de la vida: tributo a un artista posadeño
El músico Sergio Roberti (41) recibirá un conmovedor homenaje en la Biblioteca Popular Posadas, mañana 6 de diciembre a las 18, por parte de su familia, amigos y ex alumnos del Centro Educativo Polimodal (CEP) Nº 6 de Garupá, adonde era docente y se ganó el cariño de muchos adolescentes por su gran carisma.
Roberti falleció el 19 de octubre pasado como consecuencia del cáncer que enfrentaba hace poco más de dos años. En su camino como artista forjó una buena historia en la escena local. Entre sus formaciones fundó la banda intercultural Ha'e Kuera Ñande Kuera, con la que sacó este año su primer disco y con la que grabó todas las guitarras; aunque también fue parte de otras agrupaciones, como Subliminal, Candirú y Calamares en su Tinta.
Es por eso que la convocatoria de hoy es para no solo familiares sino para todas aquellas personas que también lamentan su ausencia, entre ellos muchos jóvenes, de entre 14 años y 20 años, que tomaron el taller de audiovisuales que él dirigía en el CEP N.º 6 del barrio de Fátima. De esa manera, hoy se compartirán anécdotas, música y se proyectarán cortometrajes que forjaron su apreciada identidad como tallerista pero también como un destacado artista visual.
“Usted fue el mejor profe que tuve”
“Dentro de la escuela también dejó un vacío porque era un apasionado, ponía un compromiso en todo lo que hacía”, contó Walter Duarte, bajista de Ha'e Kuera y que compartía tarea docente en la misma escuela donde Roberti enseñaba.
Según comentó Walter a La Voz de Misiones, el guitarrista de Ha'e Kuera “le cambió la perspectiva a muchos chicos con los audiovisuales. Porque era un espacio que a él le permitía debatir en la enseñanza, a no caer solo en manejar una cámara sino hablar de otras cuestiones, aconsejarles. Lo bueno es que muchos chicos recuerdan eso”.
A pesar de que la enfermedad de Roberti estaba avanzada, una vez decidió acompañar a Walter a un concierto de Malafama en Posadas. Allí se cruzaron con un exalumno del colegio, “re terrible era. Y nos saluda los dos. ‘Nunca hubiera pensado encontrarlos a los dos acá y menos a usted, que fue el mejor profe que tuve’, le dice a Sergio. ‘No me olvido nunca de usted’, le dijo. Eso fue lo mejor de la noche, le alegró un montón”.
Según Walter, Sergio “era una persona muy sincera. Tenía algo de frontal con lo inocente, no era una persona mala. Te iba a dar una mano, se emocionaba con lo más simple, era uno de mis amigos que nos permitíamos filosofar y tenía siempre ese lado que le daba vuelta a las cosas. Digo siempre ‘El lado Sergio de la vida’. Porque está el lado B, el lado A y siempre un gris que él sabía mostrar y te decía no te preocupes. Porque siempre hay otra opción”.
Sergio murió el 19 de octubre en la ciudad fueguina de Ushuaia, adonde había viajado para visitar a su novia – también posadeña-, con la cual mantenía su relación hace más de diez años. Sin embargo allí tuvo dificultades para seguir con su tratamiento médico por los escasos especialistas que atendieran su caso pero por sobre todo porque no consiguió un medicamento que pudo salvarle la vida pero que por la burocracia de la salud pública fueguina no llegó a tiempo.