La Murga llenó todas sus funciones y el sábado repetirá la obra de San Juan
Con sus cuatro funciones repletas, La Murga de la Estación presentó ayer su 26ta Fiesta de San Juan en su galpón de calle Pedro Méndez, una cita que, como tradicionalmente sucede, terminó con la quema del muñeco que encendió su llamarada apenas después de medianoche, al ritmo de Paranaguá, y minutos antes de que caiga la lluvia en Posadas.
Por otra parte, el sábado 29 de junio, a las 20, 21.30 y a las 23 habrá funciones del mismo espectáculo en el galpón, un ciclo denominado como “La Yapa”, con entrada gratuita y salida a la gorra, en orden de llegada.
Es que el jueves pasado, muchas personas no pudieron retirar sus entradas para las cuatro funciones del domingo porque en veinte minutos se agotaron todas las anticipadas disponibles. Unas mil personas en total, con 250 en cada una de las funciones, agotaron las localidades que el grupo de teatro comunitario gestiona por calle Pedro Méndez 2260.
Con dirección general de Sara Motta, casi cien intérpretes, entre actores y músicos, le dan vida a la Fiesta de San Juan, la que “tiene payé”, según cantan en un espectáculo cargado de sarcasmo y reivindicaciones. Claro es el mensaje a favor de los docentes – el galpón de la murga ofreció una mano a quienes acamparon hace poco en la avenida Uruguay-y la crítica mordaz a la motosierra que incluso alcanzó a la cultura. Un títere llamado Adorno abre el espectáculo para informarle al santo pelirrojo que habrá una auditoría a su fiesta sanjuanina, una medida que incluso apunta a la naturaleza del choripán sanjuanino.
Si bien la figura del presidente Javier Milei está ausente en la obra de la murga, su discurso es algo omnipresente en buena parte del espectáculo, como en una canción que se escucha “al final la casta era yo”, con música de los Redondos, porque “el bolsillo aprieta más que nunca”.
También aparece un personaje con una motosierra en su cabeza como para llevarse puesto a los símbolos de la educación y la cultura pero no puede evitar a la gente que pone sus límites.
Aparece la parodia a la televisión de chimentos, al foráneo que viene en búsqueda de los recursos naturales y la figura de un técnico de Starlink que llega para instalar la antena en una escuela donde se ahorra la luz al extremo.
Así como otros años, el pesimismo y la bronca es parte de la estructura artística pero también la fiesta reaparece como un remedio infalible para contrarrestar la tristeza y la soledad.