Lin Sista y la mujer en la música: “Aún hay mayoría de hombres en las grillas”
Ailín (25) lleva el peso del apellido Dartois. Su abuelo Panchito era el trompetista de la Montecarlo Soul; y su papá, Litto, el baterista de Los Pie, banda paradigmática del rock local. Como parte de esa tercera generación de músicos, Ailín debió ganarse un espacio al que llegó de a poco. Hoy su nombre artístico es Lin Sista pero para alcanzar su presente arrancó muy joven. A los 16 años estaba sentada en la batería de la banda Mizioneros Reggae, junto a su mamá Geraldine Madelaire en el bajo y la segunda voz. Ese fue el puntapié para cinco años de recitales y que contó con una breve pausa para ser madre.
Si bien hoy “hay más apertura, se comparte más los espacios, antes era más difícil. El rol de baterista mujer es algo que no se ve mucho. Siento que de a poco se van potenciando y animando a integrar más más lugares como en la producción”, consideró Lin que, además de rapear, produce las bases de sus propias canciones. “No hay tantas mujeres productoras. Desde que comencé en este camino vi que hay más hombres. Le dan más lugares a ellos, como en canales, medios. Para lo que es más técnica de sonido todavía hay cierta limitación para la mujer. Una tiene que emprender y empoderarse, hacer su camino y hacerse conocer para que te den un lugar”.
No obstante, Lin lamentó que, pese a la insistencia de las artistas, los festivales no siempre cuentan con un cupo femenino. “Sigue habiendo mayoría de hombres en las grillas. Es algo que se habla mucho en los grupos de Músicas Unidas de Misiones (MUM). Reclamamos pero sigue pasando. No recibimos muchas respuestas. No se respeta la Ley de Cupo. Pero seguimos en la lucha, va cambiando de a poco. Creo que la cultura tiene que cambiar”.
Lin Sista ha tocado la batería para Micol -con quien rapeó para “Fuego”- , Ronda y para el ciclo de Las Sesiones del San Martín. Ahora reemplaza a su papá en la batería de la banda multicultural Hae Kuera Ñande Kuera y, en paralelo produce sus propias canciones, como el single “Algo sincero”, que sacó hace un mes, y que se suma a “Universo de mi alma”, “3AM” y “Luna me dijo”.
“Cuesta mucho sostener a las bandas porque es un presupuesto grande”, reflexionó Lin Sista. “Creo que muchas se fueron pinchando por eso. Es difícil coordinar horarios, muchos están laburando. No es sustentable tener un proyecto a veces, es más por amor al arte. Por eso muchos se están yendo para el lado solista. Es más fácil. Cobras por tu show y es más resumido. Igual, para mí es más apasionante crear un proyecto en conjunto”.
En los tiempos de pistas y performances solistas, los tiempos que corren evolucionan “porque hay más herramientas que te facilitan la creación musical. Entonces los productores van más para el lado de lo urbano, también usando samplers, no tanto componer cosas propias sino usar cosas grabadas y re-samplearlas. Como que está todo más fácil para un click y hacer una base, un instrumental de diez o quince minutos. Hay artistas que no saben de música pero pueden componer una letra, hacer una melodía. El productor te hace la instrumental, te produce la canción”.
Ahora Lin Sista está produciendo para su mamá Geraldine, que asume su rol como solista en el reggae rap bajo el nombre de Sherald. En paralelo, Lin lleva adelante clases de batería para adolescentes y el taller de arte “Mundo Colorido” para niños, a partir de los cuatro años que lleva el nombre de su abuelo en el barrio Patotí. Es que “pesa Dartois”, reconoce Lin Sista.
“Me fui haciendo mi camino solista pero por el apellido me relacionan y me da cierto peso decir que soy la nieta o la hija de. Hermosa herencia musical porque mi abuelo hacía jazz, no se escucha más esa música sofisticada. Él la trajo acá. Por eso ponerle su nombre al espacio donde él vivía, que se siga sosteniendo. Seguimos reivindicando su nombre y su historia de esa forma”.