Rovira propuso que el acceso al puerto sea nombrado en homenaje a Ramón Ayala
El presidente de la Cámara de Representantes de Misiones y conductor del oficialismo provincial, Carlos Rovira, propuso que el acceso al Puerto de Posadas sea denominado con el nombre del músico y artista misionero fallecido el jueves, Ramón Ayala, en homenaje al creador del gualambao, ritmo propio de la tierra colorada.
Rovira informó de la propuesta a través de un comunicado con el membrete de la Legislatura Provincial, donde exalta la figura y el legado del artista misionero desaparecido a los 96 años por complicaciones derivadas de su estado de salud, aquejado en los últimos meses por una neumonía.
“En mi último día al frente de la Cámara de Representantes de Misiones, propuse al gobernador electo Hugo Passalacqua y al intendente de Posadas, Lalo Stelatto, designar al acceso al Puerto de la capital provincial bajo el nombre Ramón Ayala, en homenaje al cantautor y escritor misionero por su invaluable trabajo”, reza la primera parte del comunicado.
“El creador del gualambao y referente por excelencia de la música litoraleña dejó una huella imborrable en el corazón de los misioneros, y un legado que perdurará por siempre en las nuevas generaciones”, finaliza el escrito firmado por Rovira.
Despedida
Este sábado, los restos de Ramón Ayala fueron cremados en el cementerio porteño de La Chacarita y, según confirmó ya el gobierno misionero, sus cenizas serán traídas a Misiones, donde serán esparcidas en diferentes partes de la provincia, en cumplimiento del deseo del músico de “volverse parte del paísaje”.
El féretro de El Mensú llegó al mediodía al crematorio de La Chacarita, escoltado por su esposa María Teresa Cuenca, colegas y amigos, como el ministro de Cultura de la provincia, Joselo Schuap; el músico Cacho Bernal, y muchos más que se acercaron a despedir al poeta misionero.
Entre los presentes también se encontraban el ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer; Facundo Saravia, de Sadaic; y Miriam Durán, directora de la Casa de Misiones en Caba, entre otros.
En la despedida, Bernal tocó el cajón peruano, interpretando el ritmo del gualambao, acompañando varios de los cantos inmortales de Ayala, incorporados para siempre en el imaginario de la música y el folclore del litoral.