Rula Cancino sobre su nuevo disco: "Soy el traicionero del blues"
“Perro Callejero” se llama el nuevo disco de Rula y los de la Esquina, el segundo en los 27 años de vida que lleva la banda y que conceptualmente hace hincapié en la identidad del cantante, una intensa búsqueda que lo alejó de la música un tiempo. El álbum tiene nueve canciones y será subido a las plataformas de streaming antes de la Navidad, aunque ya tiene fecha de presentación el 23 de diciembre y hay planes de sacar algunos discos en formato físico. “Vendimos 200 remeras de la banda para pagar el disco”, contó a La Voz de Misiones.
Para sacar el disco hubo un largo proceso, una reflexión profunda de Rula que se inició hace aproximadamente una década atrás, al hallar una carta de puño y letra de su papá, un afrodescendiente que fue criado por italianos después de escapar de Catamarca, donde estaba siendo esclavizado.
“Caí en una depresión y dije no quiero tocar más por un tiempo. No quise tocar más. Quise parar para ver qué sucedía, si en el silencio encontraba cosas. Y en el silencio encontré las respuestas”, confesó Rula. “Fue duro porque me quedé seco y tenía que producir el disco. Empecé a leer las revistas de música, sobre los negros, empecé a entender, empecé a hilar todo y a rearmar todo lo que había perdido. Y fue la alegría más grande del mundo”.
" target="_blank" rel="noopener">identidad fue derivada de una cavilación serena, cosechada por la distancia que hacía en constantes viajes a Brasil, donde vivió un tiempo, y como los grandes bluseros frente al río Mississipi, le recomendaron inspirarse en su propia vida. “Vos tenés que contar tu propia historia de amor, no la de los demás. Cómo es tu río, cómo es tu barrio, cómo sos vos”, le dijeron.
Finalmente, un rap terminó por darle forma a “Perro callejero”. Fue una canción llamada “Coda tierra roja”, con letra de un profesor de Puerto Rico llamado Dionisio Pessoa. Originalmente era para un proyecto escolar sobre héroes históricos de Misiones, como Andrés Guacurarí. Entonces, con la ayuda de un rapero de Montecarlo y el cavaquinho de una alumna, el resultado desembocó en una samba rock y una de las mejores obras del álbum que hasta dentro de unos días permanecerá inédito.
“Se me ocurrió rapearlo con respeto. Soy fanático de Jorge Ben Jor, del samba rock, de Gabriel o Pensador. No era para el disco pero me terminó gustando y terminó cerrando con la idea de la identidad que terminé sacando cuatro canciones que estaban hechas y puse esa”, resumió el músico que un buen tiempo quedó encasillado como blusero, más allá de su versatilidad para distintos estilos, como para pasar de un tema de Bob Marley a otro de AC/DC en cuestión de minutos y sin ninguna escala.