Uxia, el joven gaucho que fusiona chamamé con trap y firmó con Warner Music
“Hay un fin: que gente como yo, que no conocía el chamamé, sienta lo mismo. Un flechazo”, dijo Uxia Hochstein (24) en una entrevista para La Voz de Misiones. Uxia es un joven pampeano que fusiona el chamamé con trap y rock. Firmó con Warner Chappel para sacar un EP con sus canciones después de que se conocieran sus versiones de "Sweet Dreams" y de "La Granja San Antonio", ambas con miles de reproducciones en las plataformas.
“Crecí escuchando rock, metal pesado. En la pandemia la pasé en Córdoba y me agarró una extrañitis aguda de La Pampa. Comencé a escuchar a Atahualpa Yupanqui, José Larralde, el humor de Landriscina. Muchas cosas camperas porque me hacían sentir allá, en casa. Así desarrollé un gusto. Me dije: ‘lo que me estaba perdiendo’. Así empecé con mucho folclore en lugar de lo que escuchaba antes. Atahualpa, hasta el día de hoy, es como mi referente”, comentó Uxia que, en ese momento estudiaba diseño gráfico y francés en Córdoba.
Para cuando regresó a La Pampa, hace dos años, puso chamamé de casualidad y “no te puedo explicar. Los primeros quince segundos fueron un flechazo”, definió. “Ahora estoy como loco. Me acuerdo que ese fin de semana, en casa, descubrí el chamamé, por así decirlo, y comencé a investigar. Una belleza. Estaba fascinado por cómo se vestían, los acordeones”.
En ese instante, Uxia recordó que su papá hacía música y preguntó por los acordeones que tenía. Afortunadamente una verdulera no la había vendido. “Se me iluminaron los ojos. Los acordeones son muy caros. Entonces ese fue un buen punto de partida porque hubiera sido imposible para mí. Ese mismo fin de semana ya estaba aprendiendo canciones. Me cambió totalmente la vida el chamamé, en el pensamiento, en todos los ámbitos”.
Uxia ya hacía música en esa época. Pero “venía de otro palo”, remarcó. Porque hacía trap dark o “black metal noruego con sintetizadores de 8 bits. Estoy acostumbrado a mezclar cosas que no se mezclan”, argumentó como para explicar el contraste que logró entre la corriente tradicional del litoral y la música urbana. “Por eso dije que tenía que mezclar el chamamé con el trap. Entonces se dio de manera natural. De a poquito lo fui mezclando con mi toque dark, oscuro, gótico. Porque es mi personalidad”. Así fue naciendo el apodo con el que quiere trascender: Jinetes del mal flash, la referencia directa al disco de una banda hardcore de su adolescencia y que conjugaba esa pretenciosa mixtura de sonidos. De esa manera, un día grabó una canción de la agrupación Los Duendes del Chamamé y ellos se comunicaron con Uxia para decirle que quedaron encantados. Aunque no todas las reacciones fueron positivas.