Cambio de dueños: los capitales argentinos están en retirada de una de las industrias más poderosas
En las últimas décadas, las grandes lácteas nacionales perdieron terreno frente a multinacionales en un contexto de alta volatilidad económica, distorsiones en el mercado y malas políticas
La industria láctea argentina cambió radicalmente en las últimas tres décadas. Empresas emblemáticas desaparecieron, cooperativas históricas se derrumbaron, varias compañías terminaron en manos extranjeras y solo un puñado logró mantenerse en pie en un escenario cada vez más complejo. Lo que a comienzos de los 2000 era un entramado de grandes firmas nacionales hoy se transformó en un mercado fragmentado, dominado por pocas compañías de escala y rodeado de cientos de industrias medianas y pequeñas.
El proceso no fue lineal ni obedeció únicamente a decisiones empresarias. Fuentes del sector atribuyen buena parte de esta transformación a la presión impositiva, la falta de previsibilidad, controles de precios, costos laborales elevados, la incidencia sindical de Atilra en la actividad y una fuerte competencia informal.
“De las 30 empresas lácteas importantes de principios de los 2000 quedan vivas cuatro o cinco que han hecho un poco mejor los deberes. Pero la realidad fue la hostilidad de la Argentina y no la cuestión de los manejos de cada compañía”, resumió una fuente de la industria a LA NACION.
