Un pasaje de $4.000 y un paseo de 5 minutos, crónica de un cruce en la frontera
Por $ 4.000 es posible burlar los bloqueos por la pandemia y viajar a través de las fronteras de Misiones con Paraguay, siguiendo las tradicionales rutas del contrabando hormiga. Decenas de personas van y vienen entre Asunción y Buenos Aires.
Por Marcelo Ameri
En Encarnación, el tema excluyente es la apertura del puente con Posadas. Desde la costanera encarnacena, la silueta posadeña se recorta inalcanzable. Parece mentira que, estando tan cerca, la única manera de llegar al otro lado sea siguiendo un periplo que no figura en los mapas oficiales.
La capital del Departamento de Itapúa se ubica en el epicentro de una ruta a través de las fronteras, que no reconoce prohibiciones ni protocolos covid, y se retroalimenta en ambas orillas del río Paraná, en un dispositivo que describe una aceitada logística, y constituye a la vez un dinamizador de las economías locales, en especial, del puñado de familias involucradas directamente en el paso. En tiempos de pandemia, es un dato que no resulta menor.
Varias son las localidades itapuenses y misioneras involucradas en este tráfico de personas y bienes, aunque actualmente el tránsito parece concentrarse entre Natalio (Paraguay) y Puerto Rico (Argentina), y Mayor Otaño y Eldorado, por donde, según testimonios recogidos por La Voz de Misiones, pasan a diario decenas de personas provenientes de diversos puntos de Paraguay, que mayormente viajan hacia Buenos Aires y Córdoba; y argentinos que buscan volar desde Asunción a Estados Unidos y Europa, y quienes van a Ciudad del Este por repuestos automotores, neumáticos, celulares y electrónica en general, que después los pasan también por allí.
Sólo entre la itapuense Mayor Otaño y la misionera Eldorado, los testimonios mencionan tres puntos de cruce en ese tramo del Paraná, que hoy luce mucho más angosto y menos correntoso, producto de una bajante inédita en lo que va del siglo. Tampoco son enclaves nuevos, ya que forman parte de las acostumbradas rutas del contrabando en una y otra dirección. Caminos que existieron siempre, y que hoy se revelan en toda su magnitud.
Como ejemplo, podría mencionarse que los comestibles argentinos que se comercializan en Encarnación y otras ciudades cercanas entran al país por estos “puertos francos” que toman sus nombres de los apellidos de las familias que los han administrado por generaciones.
El trámite es sencillo y consiste en llamar al “pasero”, quien hace recoger a los pasajeros en la terminal de buses de su localidad, los recibe en su “puerto” y los embarca hacia la orilla de enfrente.
La travesía
Llegar a Natalio o Mayor Otaño es completar una travesía de varias horas en ómnibus destartalados y repletos. Son 200 kilómetros al Norte de Encarnación. Es un viaje largo y agotador que incluye tramos de ripio y obras viales inconclusas, y que discurren por interminables extensiones de cultivos de soja.