La Pequeña Berlín de Alem, un pedazo de la capital alemana en Misiones
Leandro N.
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RedacciónRedacción
Sábado 13 de junio, 2026 · 16:08
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Alem será la tercera ciudad del mundo en albergar una réplica transitable de la Puerta de Brandeburgo, el icónico monumento berlinés que se levantó para la gloria de Prusia y se convirtió en símbolo de la reunificación de Alemania.
El proyecto urbanístico bautizado como “Pequeña Berlín”, impulsado por la Municipalidad de Alem y financiado por el gobierno federal alemán, se propone recrear varios de los hitos urbanos y paisajísticos más emblemáticos de una de las ciudades más fascinantes de Europa, que pasó de humilde asentamiento comercial a epicentro de imperios, guerras mundiales y la Guerra Fría.
El intendente Sebely junto al comisionado del Gobierno Federal de Alemania para Asuntos de los Repatriados y las Minorías Nacionales, Bernd Fabritius, frente a la maqueta del proyecto en desarrollo.
Se trata de un emprendimiento residencial que abarca 33 hectáreas del centro de Alem, recuperadas para la ciudad luego de un litigio judicial interminable, que enfrentó por medio siglo a los herederos del propietario original de las tierras, Germán Kordts, prominente hombre de negocios y figura relevante de la historia local en los años ’30, cuando el municipio empezaba recién a consolidar sus primeras instituciones.
En ese predio, que merced a la larga disputa por la herencia se erigió como el pulmón verde de una ciudad que creció a su alrededor, comenzó ya el desarrollo de una urbanización abierta, donde los residentes formarán parte de un paisaje inspirado en la capital alemana, y que se integrará con otros dos emplazamientos emblemáticos: el Parque de la Ciudad, donde se realiza la tradicional fiesta navideña de Alem, y el Parque del Centenario, cuya inauguración está prevista para diciembre, en ocasión de los 100 años del distrito.
Oasis berlinés
La Pequeña Berlín es un proyecto de expansión y renovación urbana sin precedentes en el distrito, pensado para transformar un territorio congelado en el tiempo en un barrio temático que rinda homenaje a los pioneros germanos, que convirtieron en ciudad el entorno selvático indómito, aislado, hostil, que encontraron al cabo de su travesía por mares, ríos y monte, adonde hoy viven sus descendientes.
El trazado, contempla potenciar el eje de las avenidas Maipú y Kordts, que absorbe el tránsito pesado de la ciudad, entre las rutas 14 y 4, y recrear al interior del barrio un oasis de reminiscencia berlinesa, con la avenida Unter den Linden y la calle Tiergarten como las encargadas de retroalimentar la vida social de toda el área.
La avenida Unter den Linden, cuyo nombre significa literalmente “Bajo los tilos”, es el bulevar más histórico y majestuoso de la capital alemana.
Los nombres de las calles y los monumentos no son una elección caprichosa. Los planos y las gráficas difundidas por la municipalidad muestran que el proyecto fue diseñado al detalle, a tal punto que hasta la señalética vial y el equipamiento urbano interno parece pensado para engañar los sentidos y hacer viajar la mente a una de las capitales europeas más icónicas de todos los tiempos.
La avenida Unter den Linden, cuyo nombre significa literalmente “Bajo los tilos”, por ejemplo. En Berlín, es el bulevar más histórico y majestuoso de la ciudad. Ubicado en el distrito central de Mitte, se extiende a lo largo de 1,5 kilómetros y conecta el Foro de la Cultura y la Isla de los Museos con la emblemática Puerta de Brandeburgo.
El paseo quedó casi completamente destruido por los bombardeos aliados en la Segunda Guerra Mundial, que arrasaron con todo y su bucólico bosque de tilos. En la Guerra Fría, quedó en el sector soviético, lo que se conoció como Berlín Oriental, y fue reconstruido con la arquitectura monumental de las ciudades soviéticas.
Hoy, luce de nuevo su derrotero de tilos y es el principal paseo turístico y comercial de la capital alemana.
El célebre bulevar berlinés en dos tiempos: en 1945, luego del final de la guerra; y la vista actual, en la Berlín moderna.
En la Pequeña Berlín de Alem, la avenida Unter den Linden cruzará longitudinalmente el barrio, con una extensión de menos de la mitad que la calle original, y discurrirá entre cuatro hileras de tilos donados por una empresa alemana.
Preparada para priorizar el tránsito peatonal y conectar con las áreas gastronómicas y los monumentos, la avenida tendrá veredas amplias, equipadas con bancos públicos, paradas de colectivos y luminarias de estética berlinesa. Los carteles de las calles, nomencladores y tótems informativos estarán diseñados con la tipografía oficial europea y escritos en castellano y alemán.
El portal
La Puerta de Brandeburgo de Alem, no tendrá el tamaño del más emblemático de los monumentos berlineses a lo largo de la historia, pero se ubica entre las tres réplicas del mundo donde es posible circular a través de las columnas, como las emplazadas en el Parque Europa, de Madrid; y en Phantasialand, el parque temático de la ciudad alemana de Brühl.
Concebida como portal de acceso al barrio, la versión misionera será considerablemente más baja que la real, que mide 26 metros de altura, 65 metros de ancho y 11 metros de profundidad, y está diseñada con dos carriles de circulación vehicular y sendas peatonales para cruzar a través de sus arcos.
El proyecto habla de una estructura de hormigón, mampostería y revestimientos de alta resistencia, con acabados que imitan la piedra arenisca original del monumento berlinés. Para la escultura de los caballos y la diosa de la Victoria que corona la parte superior, se prevé el uso de metales fundidos y resinas que sirvan para emular el bronce de la cuadriga del original.
Construida entre 1788 y 1791 por el arquitecto Carl Gotthard Langhans, por encargo del rey prusiano Federico Guillermo II, como parte de un proyecto urbanístico que buscaba transformar Berlín en faro cultural de Europa, e inspirada en los Propileos de la Acrópolis de Atenas, la Puerta de Bradenburgo debe su nombre a un hecho cotidiano como fortuito.
La Puerta de Brandeburgo, la postal más conocida de la capital alemana.
Como este portal marcaba el inicio de la ruta real que conectaba la capital con la ciudad de Brandeburgo de Havel, la gente empezó a llamarla naturalmente “Puerta de Brandeburgo” y con el tiempo, la costumbre terminó enterrando el pomposo título de “Puerta de la Paz” que le había dado el rey prusiano.
Ubicada en la Pariser Platz, de la capital alemana, marca el inicio del bulevar Unter den Linden hacia el este y conecta, al oeste, con el parque Tiergarten que inspira la Pequeña Berlín de Alem.
El monumento, que hoy se levanta como símbolo de la reunificación de Alemania, es un fiel testigo del derrotero de una ciudad que se ha reinventado muchas veces a lo largo de toda su historia.
1936, Adolfo Hitler desfila por la Puerta de Brandeburgo camino hacia el Estadio Olímpico para la inauguración de las Olimpíadas de aquel año.
Sobrevivió a la invasión napoleónica, que le arrebató su Diosa de la Victoria; a la caída de Prusia, y a la del Kaiser Guillermo II; a la de los nazis en 1945, y de los soviéticos en los albores de 1.990.
Durante el siglo XX, la Puerta de Brandeburgo fue escenario de acontecimientos políticos trascendentales. En el período nazi, se utilizó como símbolo propagandístico. Las imágenes más documentadas y conocidas de la época, muestran a Adolfo Hitler a bordo de un auto descapotable saludando a la multitud en su camino hacia el Estadio Olímpico de Berlín, para la inauguración de las Olimpiadas de 1936.
Otra foto mundialmente famosa, que tiene al monumento de fondo, es la de la soldado soviética Mariya Limanskaya, quien, en mayo de 1945, tras la caída de Berlín ante el Ejército Rojo, fue asignada para dirigir el tránsito en el centro de la ciudad destruida.
Mariya Limanskaya, la soldado soviética que se hizo famosa dirigiendo el tránsito frente a la Puerta de Brandeburgo en 1945.
Con la construcción del Muro de Berlín en 1961, la Puerta de Brandeburgo quedó aislada e inaccesible para los ciudadanos de ambas Alemania y así se mantuvo hasta la caída de la pared, en 1989.
Por más de 30 años fue el punto más visible de la división del mundo, por lo que varios líderes mundiales la usaron de fondo para sus proclamas políticas. El más recordado es el presidente estadounidense Ronald Reagan en 1987, que lanzó su famosa frase al premier soviético de la Perestroika: “¡Señor Gorbachov, derribe este muro!”.
Pocas semanas después, la Puerta de Brandeburgo se reabrió oficialmente como un paso fronterizo libre, uniendo de manera definitiva a miles de berlineses del este y del oeste en una celebración histórica.
Dos años más tarde, el muro cayó y el monumento se volvió un ícono de la reunificación de Alemania. Hoy, es una de las postales más visitadas del mundo.
La construcción del Muro de Berlín, en 1961, dejó al monumento inaccesible por más de 30 años.
Hitos
La Columna de la Victoria, el Puente de Lutero y el Memorial Konrad Adenauer, son otros de los hitos berlineses que se replicarán en el barrio temático en marcha en Alem.
La Columna de la Victoria verdadera, es un imponente monumento de 67 metros de altura inaugurado el 2 de septiembre de 1873, y su historia abarca desde el nacimiento del Imperio Alemán hasta transformarse en un ícono de la cultura pop y la diversidad.
Su construcción empezó en 1864, cuando el rey Guillermo I de Prusia encargó el diseño al arquitecto Heinrich Strack, que plasmó en ella su obra monumental más famosa.
En los diez años que demandó la construcción, el plano original fue incorporando modificaciones, como revestir los anillos de la columna con cañones de bronce capturados al enemigo, y la monumental estatua dorada de la diosa romana Victoria que corona la cúspide, diseñada por el renombrado escultor alemán Friedrich Drake.
Originalmente, la columna se ubicaba frente al edificio del Reichstag, el parlamento alemán. Pero, en 1938, los nazis la trasladaron a su ubicación actual en el parque Tiergarten, como parte del megaproyecto Germania, de Hitler y su arquitecto y ministro de Armamentos, Albert Speer, que pretendía convertir a Berlín en la capital mundial del Tercer Reich, usando el monumento de Strack como epicentro del eje este-oeste.
La Columna de la Victoria, construida entre 1864 y 1873, y mudada de lugar por los nazis en 1938.
Hoy en día es uno de los mejores miradores de Berlín. Se puede ingresar a su base por túneles subterráneos y subir una escalera de caracol de 285 escalones para llegar a la plataforma superior, desde donde se tiene una vista panorámica espectacular de todo el parque, el Reichstag y la Puerta de Brandeburgo.
La réplica de Alem no tendrá, lógicamente, las dimensiones monumentales del original, pero respetará su fisonomía arquitectónica, con el capitel y la icónica estatua de la victoria alada en la punta, fácilmente reconocible por los visitantes.
Así como en Berlín la columna se emplaza en medio del parque Tiergarten, en Alem estará rodeada por los senderos verdes del nuevo Parque del Centenario y conectará con las avenidas temáticas de espíritu berlinés.
El Puente de Lutero y el Memorial Konrad Adenauer completan el mapa de la Pequeña Berlín de Alem, aunque en el proyecto urbanístico misionero no funcionarán como réplicas exactas, sino como representaciones para capturar la esencia de los originales.
En Alem, el Puente de Lutero, que en Berlín atraviesa el río Spree y divide la ciudad en dos, no se plasmará físicamente como una estructura de arcos de piedra y hierro que cruce el agua, sino que correrá como una calle temática.
Lo mismo el Memorial en homenaje al ex canciller Konrad Adenauer, no contará en Alem con la icónica cabeza de bronce creada por el escultor expresionista alemán Hubertus von Pilgrim, sino que será un paseo cultural que remitirá a la figura del hombre que lideró la reconstrucción y el rumbo democrático de la Alemania de posguerra.
El Puente de Lutero, erigido en homenaje al pastor protestante, cruza el río Spree y comunica el este y el oeste de la ciudad.