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Agricultura familiar: ¿la hora de las rutas? / Eduardo Silveyra
En una nota anterior, se señalaba desde el título que, la agricultura familiar se encuentra en crisis, un decir que se ha convertido en un lugar común y que sin embargo no deja de tener sustento en la realidad. Este estado se agrava a medida que el tiempo político corre, porque no es el mismo tiempo de las organizaciones de la agricultura familiar, que ven de reojo la falta políticas hacía su sector y la desarticulación y desmantelamiento de la secretaría, en un ministerio donde tal como indica su nombre, lo prioritario es la agroindustria.
La reciente renuncia del Secretario de Agricultura Familiar Oscar Alloatti, que renunciara entre otros hechos puntuales señalados en la disputa de poder interno y aquejado por la falta de presupuesto. Los fondos girados desde Nación solo alcanzaron para el funcionamiento orgánico de la secretaría y apenas sobraron migajas para desarrollar hechos aislados y apuntados como políticas para el sector por el oficialismo. En la última reunión realizada en septiembre las organizaciones nucleadas en el Consejo de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, que está integrado por 13 organizaciones campesinas e indígenas de nivel nacional, que junto a representantes del Ministerio de Agroindustria, INTA y SENASA, debaten y asesoran sobre la aplicación de políticas para el sector, reclamaron la reglamentación de la Ley Nº 27.118 “De Reparación Histórica de la Agricultura Familiar”, pero no fueron escuchados y solo pudieron oír cantos de sirenas y excusas dilatorias.
Estas organizaciones si bien representan a un espectro amplio de agremiados y expresaron su descontento, hay otras que a nivel provincial y con números muy representativos también hacen oír su malestar y están en sintonía con los mismos reclamos de aplicación de la Ley Nº 27.118 y el otorgamiento de un presupuesto más alto, que permita el desarrollo de políticas a largo plazo y no remedos caritativos, que después se publicitan en las páginas oficiales como grandes logros, cuando los que están implicados saben que de logro tienen muy poco y de grande menos.
Muchas veces la voz oficial suena a burla. Basta mencionar las palabras del ministro Ricardo Buryaile a los productores de la provincia de Buenos Aires, aconsejándoles ir a vender a la feria en lugar de regalar verdura en la Plaza de Mayo, en el marco de una protesta en concordancia por los puntos antes mencionados. Es conocido que el cierre y clausura de Ferias Francas es un hecho catastrófico en provincias como Mendoza para dar un ejemplo y que los desalojos y usurpaciones están a la orden del día en lugares como Santiago del Estero. El caso Manaos es un ejemplo concreto.