Científicas descubren "hongo misionero" que degrada colillas de cigarros
Estudios preliminares llevados a cabo por un grupo de científicas obtuvieron resultados prometedores utilizando “trametes”, un hongo autóctono, que recolectaron de la selva misionera, para degradar colillas de cigarrillos.
BUENOS AIRES Y MISIONES. Las investigadoras observaron una reducción significativa en la toxicidad de estos residuos del tabaquismo que reúnen casi dos mil sustancias contaminantes diferentes.
Las investigadoras cultivaron con éxito los hongos sobre colillas. Éstas con el tiempo fueron perdiendo su característico olor, y transformando su aspecto amarillo por blanco mientras los hongos crecían en condiciones poco amigables.
Las investigadoras cultivaron con éxito los hongos sobre colillas. Éstas con el tiempo fueron perdiendo su característico olor, y transformando su aspecto amarillo por blanco mientras los hongos crecían en condiciones poco amigables.
Cargado de 69 sustancias cancerígenas, su humo ya inundó interiores de ambientes; ya mató a una persona cada cuatro segundos, según la Organización Mundial de la Salud, y aún seguirá contaminando por años cuando se apague, luego de la última pitada.
Para detener el final de esta cadena letal, científicas de Exactas UBA buscan degradar las colillas de cigarrillos con diversos hongos, y han obtenido resultados alentadores.
Con guantes, guardapolvo y mascarilla, María del Pilar Nuñez llama la atención cuando clasifica con sumo cuidado los restos de tabaco que encuentra en el cenicero de la entrada del Pabellón 2 de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.
Transeúntes curiosos le preguntan cosas tales como si van hacer análisis de ADN para conocer la identidad del fumador. Sorprendida, ella responde que los usará para su investigación.
Su trabajo busca degradar la colilla al ponerla en contacto con hongos. Ya probaron con varios, como las sabrosas gírgolas y, ahora, están explorando con una especie autóctona de Trametes, a la que fueron a recolectar a la selva de Misiones.
“El Trametes misionero ‘comió’ el papel de las colillas, tal como se esperaba, pues este hongo es un buen degradador de papel o celulosa".
"A su vez, las decolora, les quita el olor y, en ensayos preliminares, encontramos que reduciría significativamente la toxicidad”, coinciden Nuñez, e Isabel Cinto, su directora de tesis, desde el Laboratorio de Micología Experimental, dirigido por Laura Levin en Exactas UBA.
Todo comenzó hace un par de años, cuando una ONG, Mi Econo, preocupada por la basura de cigarrillo diseminada por las playas, se acercó a las investigadoras con la idea de hacer una especie de cenicero biogestor -un cono de plástico reciclado con tapa- que se devorara los sobrantes del tabaco.
Nex y LVM