De vender dulces en la puna salteña a recibirse de médica
La casita de sus abuelos estaba ubicada a 3.200 msnm en pleno cerro, construida de ladrillos de adobe, y sin luz natural, cerca de las ruinasAsí se crió Fátima, rodeada de la cultura andina que caracteriza la zona de la Quebrada del Toro en Salta. En ese entonces, aún estaba lejos el sueño de estudiar medicina.
Sus Papás, Pedro y Elba, vivían del ferrocarril hasta que este dejó de llegar, momento en que se avocaron a la cocina y venta de dulces regionales, que logró que sus hijos pudieran ir a la escuela, y construir su casa propia en Rosario de Lerma, una ciudad de 20 mil habitantes ubicada a 30 minutos de la capital salteña.
Fátima tiene una hermana melliza, además de dos hermanas mayores y dos menores, y recuerda lo mucho que anhelaba poder ponerse un uniforme con pollera, camisa y corbata. Su sueño en ese momento era poder hacer la secundaria en el Instituto Rosario de Lerma.
“Anhelábamos usar pollera, camisa y corbata… El uniforme significaba mucho. Recuerdo el momento en que vi sobre la cama de mis padres las dos carpetas amarillas con nuestra inscripción. Lo pagaron con esfuerzo. Era un lujo estudiar ahí”, cuenta, en dialogo con Infobae.
Por aquel entonces, el padre de la joven enfermó de gravedad, y por algún motivo no fueron al médico. El padre Chifri, una figura muy querida por las comunidades de Quebrada del Toro, pasó a visitarlo y entendió que su vida corría peligro, por lo que lo trasladó de urgencia al hospital, donde se le diagnosticó una avanzada neumonía que pudo terminar con su vida.