Del océano a Misiones: analizan caracoles para producción de posibles fármacos
Noelia Sánchez es doctora en Ciencias Naturales por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y este año participó de la expedición “Talud Continental IV”, durante la que recolectaron ejemplares de los caracoles venenosos de la superfamilia Conoidea, los cuales hoy son objeto de análisis en el laboratorio del Grupo de Investigación en Genética de Moluscos (Gigemol), ubicado en el anexo de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales (FCEQYN) de la Universidad Nacional de Misiones (Unam), por calle Rivadavia 2370 de Posadas.
Es allí donde Sánchez, junto a los investigadores misioneros Roberto Vogler y Ariel Beltramino analizan los datos obtenidos a partir de la extracción de ADN de los ejemplares detectados en el Cañón Submarino de Mar del Plata, situado en el Atlántico Sur, frente a las costas bonaerenses, donde exploraron profundidades de hasta 3.900 metros, durante la misión liderada por el Conicet en colaboración con el Schmidt Ocean Institute a bordo del buque Falkor Too y utilizando el Rov SuBastian para capturar imágenes y recolectar muestras.
El Rov es un dispositivo operado de manera remota que les permitió obtener imágenes en vivo de la fauna marina en su hábitat natural y cuyos estudios de organismos se realizaron sobre las especies vivas, para posteriormente analizar los genomas completos.
Los estudios actuales -que se realizan en suelo misionero- permitirán avanzar en la identificación de las especies y las relaciones evolutivas. Al mismo tiempo, consideran que en otras partes del mundo se han estudiado los caracoles en cuyo interior almacenan un veneno que es utilizado para la elaboración de medicamentos pertinentes para el tratamiento de enfermedades neurológicas, lo que hoy permanece bajo la mira del equipo de investigación.
“En distintas regiones del mundo, el veneno de algunas especies pertenecientes a este grupo ha sido estudiado con fines médicos, particularmente para el desarrollo de nuevos fármacos. En ese sentido, los resultados de este estudio aportan información clave sobre la diversidad y las propiedades de estos venenos, y pueden contribuir a futuras investigaciones orientadas a aplicaciones biomédicas y biotecnológicas”, explicó Sánchez consultada por La Voz de Misiones.
Se trata de los caracoles marinos Conoidea, los cuales se caracterizan por ser depredadores carnívoros, atacan con dientes especializados en forma de arpón e inyectan toxina para paralizar a su presa. Ese veneno neurotóxico -que es letal en la naturaleza- podría revolucionar la medicina moderna en humanos.