Garupá: necesitan 62.000 dólares para que su hija de 3 años pueda escuchar
Ameli Almirón tiene 3 años y fue diagnosticada con hipoacusia bilateral profunda. Sus papás buscan recaudar los fondos para el implante coclear bilateral.
La historia de Ameli Almirón, de 3 años, conmueve a la comuna de Garupá. Es que la pequeña fue diagnosticada recientemente con hipoacusia bilateral profunda y, tras intentar con audífonos que tuviera alguna respuesta auditiva, su única posibilidad de escuchar son dos implantes cocleares.
El implante coclear es un dispositivo electrónico, que después de ser instalados quirúrgicamente debajo de la piel, estimula la cóclea -ubicada en el oído- para que una persona totalmente sorda pueda recibir sensaciones de sonido.
Los implantes que necesita Ameli cuestan 62.000 dólares, un precio que su familia no puede costear. Ante esta situación, los padres de la niña lanzaron una campaña para juntar la cifra necesaria.
En diálogo con La Voz de Misiones, el padre de la niña, Manuel Almirón, comentó: “En un principio no nos dimos cuenta, porque Ameli desde chiquita empezó a decir mamá y papá”, recordó y agregó: “Siempre le incentivamos, yo siempre le hablé desde la panza”.
En esa línea, el progenitor contó que el diagnostico de su hija dejó a la familia conmocionada, ya que “a medida que iba creciendo, ella trataba de comunicarse como cualquier otro chico”.
Manuel relató que la incapacidad es detectada en los primeros estudios que se realizan a los bebés al nacer, pero en el caso de Amelia, no se lo hicieron.
¿Me ayudás a escuchar?
Si bien los progenitores de Ameli sospechaban que la niña padecía problemas auditivos, no pudieron confirmarlo hasta sus 3 años, cuando “estábamos con la abuela, que nos llamó la atención: 'Esa nena no escucha', nos dijo”.
Ese fue el puntapié inicial para que “hiciéramos pruebas caceras con globos, aplaudiendo, tratando de que no sea el viento del aplauso lo que le llame la atención, sino que el sonido y nos dimos cuenta de que definitivamente no escuchaba nada”, sostuvo el papá a LVM.
Tras realizarse los primeros exámenes médicos, la fonoaudióloga detectó que la pequeña tenía hipoacusia bilateral profunda.
Para empezar con un tratamiento, a través del Banco de Audífonos de Misiones, Ameli recibió sus primeros aparatos electrónicos para escuchar.
“Nosotros con esos audífonos le hicimos los tratamientos, una vez por semana, y nos empezamos a dar cuenta, en el día a día, que no le hacía ningún beneficio después de 5 semanas de tratamiento”, explicó Manuel y lamentó: “Teníamos la esperanza de que con unos audífonos potentes ella pueda escuchar”.
La única opción
Luego de intentar con los audífonos más potentes, la doctora que lleva el caso de la pequeña les comentó la única opción que tenía Ameli para escuchar: “Nos hizo un informe y nos explicó que, a pesar de la potencia de los audífonos, ella seguía sin ninguna respuesta auditiva”.