Un meteorito más pequeño que un grano de arroz impactó contra uno de los espejos del telescopio espacial
James Webb, lanzado el 25 de diciembre de 2021, informó la agencia espacial de Estados Unidos,
NASA.
El incidente no es el primero, pero es el más significativo, dijeron los científicos a cargo del programa espacial, aclarando que el episodio no produjo daños que pudieran comprometer la misión.
El choque ocurrió entre el 23 y 25 de mayo pasado, se informó.
Los análisis indican que el segmento de uno de los 18 azulejos de berilio-oro que componen el reflector primario de 6,5 m de ancho del telescopio, acusó el impacto de la diminuta roca espacial.
El Webb tiene un diseño abierto. Sus espejos no están protegidos como en el Hubble, sino que lleva los reflectores detrás de un gigantesco parasol, que les permite mantener temperaturas frías y estables, necesarias para detectar la luz infrarroja.
Riesgos calculados
Los impactos contra partículas del espacio fueron, por otra parte, un riesgo calculado y tampoco fue el único de los factores que condicionaron la elección de los materiales y el diseño del telescopio.
"Siempre supimos que el Webb tendría que resistir el entorno espacial, que incluye la dura luz ultravioleta y las partículas cargadas del Sol, los rayos cósmicos de fuentes extrañas en la galaxia y los impactos ocasionales de micrometeoritos dentro de nuestro Sistema Solar", dijo a la BBC Paul Geithner, subdirector técnico del proyecto en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, en Greenbelt, Maryland.
"Hemos diseñado y construido el Webb con un margen de rendimiento -óptico, térmico, eléctrico y mecánico- para garantizar que pueda llevar a cabo su ambiciosa misión científica incluso después de muchos años en el espacio", explicó.
La cadena de noticias británica informó que actualmente, el Webb está recogiendo observaciones del Universo, cercano y lejano, para demostrar sus capacidades. Los astrónomos presentarán estas imágenes al mundo el próximo mes.
A más largo plazo, la idea es que el Webb observe las primeras estrellas que iluminaron el cosmos hace más de 13.500 millones de años, en un extraordinario viaje a través del tiempo a los orígenes del Universo.