Yerba mala: la Nación definirá el precio que casi nadie cumplirá y el INyM no hará nada
POSADAS. La Secretaría de Agricultura de la Nación deberá fijar el precio para la próxima cosecha de yerba mate, ante la falta de acuerdo de los sectores que integran la cadena productiva, en otra saga de una película en la que cumplir es una excepción y sancionar a los infractores, solo una expresión de anhelo.
El trámite será trasladado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INyM) a la Nación, tras agotarse las instancias previstas para los representantes de los gobiernos de Misiones y de Corrientes, productores, cooperativas, trabajadores rurales, industriales y secaderos.
Las tratativas se estancaron ante la imposibilidad de un acercamiento en los montos, ya que arrancaron con los productores pidiendo 9,38 pesos para el kilo de hoja verde y los industriales, en 6,60, mientras que los secaderos tomaron como base los 7,22 pesos a los que calculó el INyM y plantearon 30 pesos para la canchada.
Los primeros bajaron sus pretensiones hasta los 7 pesos, mientras que en el caso de la canchada los secaderos no se movieron de los 27,30 ni la industria se apartó de los 25 pesos, en todos los casos como oferta final que redujo la puja a los dos últimos segmentos productivos, pero son posibilidades de variantes, lo que derivó en el traslado de la definición al laudo de la Nación.
En la actualidad, los precios vigentes se ubican en 6,30 pesos para el kilo de materia prima y 23,30 para la canchada, en tanto que los nuevos valores que definirá la Nación, regirán para el semestre abril-septiembre, previéndose resultados que difícilmente satisfagan a las partes.
Más allá de la burocracia del procedimiento, las expectativas de los distintos sectores se diluyen una vez que la discusión debe abandonar el ámbito de la zona productora, para ingresar en un estado de resignación a sabiendas de que los nuevos valores no serán acatados, sea cual fuere la grilla definitiva.
Con los antecedentes del caso, y sin necesidad de practicar futurismo, es seguro que los productores, que son los más desprotegidos en este ámbito, volverán a ganar las rutas para expresar su descontento; los acopiadores seguirán pagando por debajo de los precios que se fijen.
Todo ello a la vista del INyM que debería controlar y sancionar, y en un contexto donde predominan las maniobras cuasi delictivas de los eslabones con mayor poder que abonan la materia prima con , en casos superiores a los seis meses, o bien obligan al productor a aunque al contado, uno de los tantos casos de especulación constatada.
Es que mientras hay sectores de la producción yerbatera apenas sobreviven en un , la mayor parte se reparte entre los productos de ; la cooperativa que produce ; la misionera y , por citar las cuatro más importantes.