EE.UU. ejecutó una operación militar en Venezuela y capturó a Nicolás Maduro
En una operación militar calificada como “quirúrgica” por su propio presidente, Donald Trump, el gobierno estadounidense capturó esta madrugada al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, acusados de liderar una red de narcotráfico como argumento para justificar el operativo.
Según Trump, el accionar militar incluyó ataques a gran escala contra objetivos en Venezuela y ahora Maduro se encuentra retenido a bordo del buque USS Iwo Jima para ser trasladado a Nueva York para enfrentar cargos narcotráfico y otros delitos.
En conferencia de prensa, el presidente estadounidense luego afirmó que a partir de ahora su gobierno dirigirá temporalmente Venezuela hasta una “transición segura” y también intervendrá en las estructuras del negocio petrolero que, según acusó, le fueron “robados hace 20 años”.
Incluso, lanzó amenazas de una "segunda ola" de ataques en caso de que haya reticencia en la entrega del poder por parte del gobierno venezolano.
Hasta el momento no se reportaron detalles sobre bajas o daños materiales, aunque testigos en Caracas describieron y filmaron explosiones y sobrevuelos de aviones.
El gobierno venezolano denunció una "agresión militar grave" y exigió pruebas de vida del líder chavista, mientras que la oposición, liderada por María Corina Machado, celebró el hecho y exigió que Edmundo González asuma la presidencia.
"Estamos preparados para tomar el poder", declaró la reciente ganadora de un premio Nobel de la Paz.
Repercusiones
La intervención militar yankee en territorio venezolano también generó reacciones en todos los líderes latinoamericanos, reflejando tensiones ideológicas.
El presidente argentino, Javier Milei, fue otro de los que celebró la detención de Maduro y expresó "la libertad avanza. Viva la libertad carajo". Del mismo lado se manifestó el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa: "A todos los criminales narco-chavistas les llega su hora".
Entre los que rechazaron la acción estuvo el presidente brasileño Lula da Silva, que condenó el ataque y consideró la detención de Maduro como un "precedente extremadamente peligroso" que "sobrepasa un límite inaceptable".
Gustavo Petro, de Colombia, opinó en mismo sentido. Expresó su "profunda preocupación" y activó alertas fronterizas, llamando a una desescalada y protección civil.