Condenaron a gendarme de Ituzaingó que colaboraba con banda narco misionera
Lucas Alejandro Llopiz, un gendarme que cumplía funciones en la sección Antidrogas Ituzaingó, fue condenado ayer a la pena de seis años de prisión por colaborar con una banda narco misionera que operó desde 2017 hasta 2021.
A diferencia de sus consortes de causa, el ex uniformado decidió enfrentar la acusación en su contra en instancia de juicio oral ante el Tribunal Oral Federal (TOF) de Corrientes y tras tres jornadas de debate finalmente fue condenado a seis años de cárcel al ser declarado autor del delito de “confabulación”.
En el banquillo de los acusados también estuvo Aldo Neris, quien recibió cinco años de prisión por “tráfico ilícito de estupefacientes en la modalidad de tenencia con fines de comercialización”.
De esta manera, la Justicia arribó a condenas para todos los integrantes de la sindicada banda misionera que, según las investigaciones, operó desde al menos marzo de 2017 hasta el mismo mes de 2021 traficando estupefacientes ingresados a la tierra colorada desde Paraguay para luego transportarlos hasta diferentes localidades de Santa Fe, Entre Ríos y Ciudad de Buenos Aires.
Entre los demás implicados aparecen José Alberto “El Gordo Posadas” Laurencio, obereño pero radicado en Ituzaingó; Nicolás Riveros, de Posadas; Franco Androjowich y Mauricio Riveros. Todos ellos recibieron la misma pena que el gendarme Llopiz, con la diferencia de que se acogieron al mecanismo de juicio abreviado.
Según reconstruyeron las fuentes del caso, la investigación contra la banda comenzó en marzo de 2017, cuando un testigo de identidad reserva brindó información sensible y relacionada a la incautación de un camión Scania con casi cuatro toneladas de marihuana durante un control fijo de Gendarmería Nacional Argentina (GNA) sobre la ruta nacional 14 en Santa Tomé, Corrientes.
En la información brindada por ese testigo apareció en escena “Gordo Posadas”, que luego se determinó que se trataba del misionero Laurencio.
A partir de ahí, los investigadores de GNA, en conjunto con funcionarios judiciales federales, fueron atando cabos que permitieron establecer la existencia de una organización narco que operaba desde Misiones traficando estupefacientes a diversas localidades del país.
A la banda narco misionera luego le adjudicaron otras maniobras de narcotráfico, entre ellas el envío de unos 2,700 kilogramos cocaína ocultos dentro de la baliza de una ambulancia con patentes truchas que fueron retenida en Paso Cerrito, Entre Ríos.
La droga no fue detectada en primera instancia, por lo que el hecho se enmarcó en una irregularidad por la patente apócrifa y el conductor del móvil siguió el proceso en libertad