Omar Mudry y otra condena por abusos en el hogar Tabita: 15 años de prisión
Raúl Omar Mudry (67), ex titular del hogar Tabita de Montecarlo, fue condenado esta mañana a 15 años de prisión por abusos cometidos contra tres niños que se alojaban en el lugar y acumuló de esta forma una segunda sentencia en su contra, dado que en 2008 recibió ni más ni menos que 30 años de cárcel por delitos similares perpetrados contra otros siete menores.
El fallo fue dictado por el Tribunal Penal Uno de Eldorado, presidido por el magistrado Atilio León e integrado por Oscar Fava Gallardo y Liliana Komisarski, ambos por subrogancia legal.
La pena impartida se ajustó plenamente a lo solicitado por el fiscal Federico Rodríguez durante la exposición de sus alegatos desarrollada el martes.
De esta manera, Mudry fue condenado a 15 años de prisión como autor de los delitos de “promoción a la corrupción de menores agravado por la edad de la víctima (menor de 13 años), por los modos comisivos (violencia, amenazas y abuso de autoridad) y por la calidad de autor (encargado de la guarda), en concurso con el abuso sexual con acceso carnal agravado por ser el encargado de la guarda y por situación convivencia preexistente -varios hechos-”.
Los fundamentos del fallo, en tanto, serán comunicados el 5 de febrero del año próximo, fecha a partir de la cual las partes, principalmente la defensa, tendrán la posibilidad de apelar.
De concretarse, la sentencia ingresará en una etapa de revisión por parte de órganos judiciales superiores y recién cuando quede firme se procederá al cómputo y unificación de penas, según explicaron fuentes consultadas por La Voz de Misiones.
Mudry llegó a esta instancia acusado de abusar de tres menores, entre ellos dos hermanos (una niña y un niño, de entre 6 y 4 años), a quienes obligaba a practicar actos sexuales entre ellos y a presenciar mientras él violaba a otra adolescente que residía en el hogar Tabita, además de golpearlos con zapatos u otros objetos si se negaban a cumplir lo pedido.
Hambre, castigos y abusos
Esos hermanos abusados en su infancia declararon en la tercera jornada del juicio y ambos testimonios estuvieron marcados por la crudeza y el dramatismo de los hechos narrados.
Los dos describieron los padecimientos y castigos que sufrían dentro del hogar: días de hambre, encierro, trabajo en horas de madrugada bajo frío, azotes con cintos de cuero.