Procesan por trata a ex funcionario que explotaba a misioneros en Entre Ríos
Después de tres años y de varios vaivenes judiciales, el ex vice intendente de la localidad entrerriana de Federación y ex funcionario de Derechos Humanos en esa provincia entre 2015 y 2019, Juan Luis Spañoletti, fue procesado por el delito de trata de personas en perjuicio de diez misioneros que fueron sometidos a condiciones de trabajo infrahumanas en un campo de eucaliptus.
La resolución fue dictada por el magistrado Pablo Seró, titular del Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, quien consideró que el ex dirigente de Cambiemos debía ser procesado como partícipe necesario del delito de "trata de personas con fines de explotación laboral" y además trabó un embargo de 30.000 pesos sobre sus bienes, según consignaron desde fiscales.gob, el portal oficial del Ministerio Público Fiscal (MPF) de la Nación.
En la causa, además, hay un segundo involucrado. Se trata del contratista, encargado de arrendar a las víctimas, quien aparece imputado en calidad de autor del mismo delito.
A esta instancia se llega tres años después del inicio de la causa y tras una larga insistencia del MPF, representada en esta ocasión por la fiscal federal Josefina Minatta, quien apeló una y otras vez las resoluciones que declararon la falta de mérito de ambos imputados.
En un corral, sin comida y sin pagos
El expediente se inició el 20 de mayo de 2020, cuando una víctima se comunicó con un funcionario de la Secretaría de Trabajo de Entre Ríos para alertarlo de las condiciones en las que estaban trabajando en el establecimiento San Agustín, ubicado en colonia Ayuí, en Concordia.
La denuncia fue radicada entonces ante la Policía Federal Argentina (PFA), cuyos investigadores atendieron el caso y tras recabar los primeros datos decidieron allanar el predio días después.
De esa manera se constató en el lugar habían cinco misioneros oriundos de Montecarlo trabajando en la tala de eucaliptos en condiciones infrahumanas desde hace tres meses. Residían en un colectivo abandonado y en un corral con colchones precarios, no recibían alimentos de manera diaria y hasta ese momento solo habían cobrado 10.000 pesos, al cual le habían descontado gastos de combustible y aceite, cuando la promesa era de un pago quincenal.