Bajante histórica del Paraná golpea a la economía y al medioambiente
Desde el Conicet advierten por el encarecimiento del costo de potabilización del agua y la baja operatividad de los buques de carga, que trabajan apenas a un 30%.
CORRIENTES (TÉLAM). La bajante extraordinaria del río Paraná podría prolongarse hasta fines del próximo verano y ya está generando un impacto ambiental y socieconómico negativo en el nordeste y en otras regiones del país, afirmó el doctor en Ciencias Biológicas e investigador principal del Conicet, Juan José Neiff.
El científico, magister en Ecología Acuática Continental, aseguró además que un caudal tan bajo no se registra hace 51 años y consideró que "faltan gestiones permanentes" para menguar las consecuencias de estas situaciones críticas.
"Esta bajante extraordinaria, por sus características, la duración y los niveles muy bajos de caudales, no se presenta hace 51 años", aseguró y mencionó que la medición en el puerto de Corrientes roza los 0,80 metros, cuando lo usual debería ser superior a los 2 metros.
La escasa cantidad de agua del Paraná deja al descubierto postales inauditas de barcos encallados, veleros y embarcaciones en el puerto de Corrientes estacionadas sobre la arena, cardúmenes cerca de la costa y hasta niños jugando en zonas del cauce que antes eran profundas.
Además, la bajante expuso algunos de los tesoros que permanecían ocultos bajo las aguas, como el hallazgo del barco llamado Parténope que había naufragado hace más de un siglo y medio (en 1867), en cercanías de las costas de la localidad correntina de Itá Ibaté y cuyos restos quedaron visibles ahora, con este descenso único.
Para Neiff, que estuvo al frente del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal) del Conicet y la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) durante 30 años, este fenómeno se debe principalmente a la falta de lluvias en la cuenca del Plata, en el alto Paraná y alto Paraguay desde el año pasado, al fenómeno de La Niña, un período de sequía.
"Las lluvias de primavera y verano que provocan la creciente del Paraguay y llegan en invierno a esta zona, no ocurrirá este año, debido a la bajante extraordinaria que afecta a este río", precisó.
En similar sentido, señaló que las precipitaciones "fueron también muy escasas en la cuenca del Iguazú que normalmente tiene un caudal de 1.500 metros cúbicos por segundo y ahora es solo de 300 metros cúbicos por segundo, con lo cual, tampoco llegará este año una crecida del Iguazú".
Por otra parte, el científico aludió al impacto ambiental y también socioeconómico que la extraordinaria bajante del río Paraná causa en la región nordeste.
Así, para Neiff, , como el mantenimiento del dragado, la creación de fuentes alternativas de tomas de agua o la unificación de criterios racionales para el manejo de la pesca".