Presidente paraguayo quiere prohibir por ley a activistas LGBTQ+ en el Estado
El presidente de Paraguay Mario Abdo Benítez anunció un proyecto de ley para prohibir en la administración pública el ingreso de personas que formen parte de organizaciones relacionadas con las reivindicaciones de género de colectivos feministas y LGBTQ+.
“En este tiempo de tanta manipulación, quiero renovar mi compromiso en la defensa de la vida y la familia; mientras Mario Abdo sea presidente no se va a incluir la ideología de género en la malla curricular del Ministerio de Educación”, dijo el mandatario paraguayo este miércoles, en una rueda con periodistas, en Asunción.
“Esto no es un capricho del presidente”, aclaró Abdo Benítez, y continuó: “Esto es un compromiso electoral que yo hice y que fue validado por más de 1.200.000 paraguayos, que votaron por un país libre de ideología de género y en defensa de los valores de la familia”.
Enseguida, anunció: “Estamos presentando un proyecto de ley, y una vez que esta ley se apruebe no va a poder haber más ningún funcionario público que esté al servicio de una ONG y que no sepa qué valores defendemos”.
Las afirmaciones del mandatario se dan en el marco de la controversia por el proyecto de Transformación Educativa, de su Ministerio de Educación, que agitó las diferencias entre organizaciones y colectivos de mujeres, feministas y LGBTQ+, y grupos “pro-vida” y “pro-familia”, con marchas y contramarchas en Asunción y otras ciudades del país.
La incorporación de la perspectiva de género en el sistema educativo paraguayo ha registrado varios capítulos conflictivos en los últimos 20 años en el país.
El intento más serio de incorporar la Educación Sexual Integral (ESI) fue durante el gobierno del presidente Fernando Lugo, hace más de 10 años, pero la iniciativa tropezó con una fuerte oposición y terminó cayendo.
Según cifras oficiales, Paraguay sigue siendo uno de los países con la cifra de embarazo forzado en niñas y en embarazos adolescentes más alta de la región, con un promedio de 2 niñas, de entre 10 y 14 años, dando a luz todos los días.
A todo esto se suma la violencia homofóbica, especialmente contra trans y travestis, que contabilizan decenas de asesinatos impunes, y la violencia contra la mujer, con índices crecientes de femicidio.
La implementación de la ESI es alentada por todo el arco de organizaciones de mujeres y feministas, y colectivos LGBTQ+, como la respuesta para trabajar, a partir de la Educación, estas situaciones de discriminación y violencia.