Rescataron a una mujer de 46 años esclavizada desde los 8 en Brasil
Magdalena Gordiano fue rescatada el 24 de noviembre del 2020 de la casa donde estaba esclavizada. Sucedió en Patos de Minas, una ciudad del estado de Minas Gerais, en Brasil, aproximadamente a 450 kilómetros de Belo Horizonte.
Desde que Magdalena tenía 8 años fue sometida a la esclavitud. Tocó la puerta en una casa de Patos de Minas pidiendo algo para comer: "Tenía hambre", relata ella misma en un video del programa brasileño de investigación El Fantástico.
La que atendió al llamado fue Maria das Graças Milagres Rigueira, profesora y dueña de casa, quien le dijo a Magdalena que no le daría pan si no se quedaba a vivir allí. La niña entró y por 38 años no salió ni habló con nadie sobre lo que estaba pasando porque no se lo permitían.
Una vez en la casa, la confinaron a tareas de limpieza, ordenar, cocinar, entre otras. En el audiovisual Magdalena cuenta que no jugaba y la hicieron dejar la escuela, por lo que su día a día transcurría entre órdenes y quehaceres. Así, Gordiano se convirtió en víctima de explotación racista, una esclava.
Su trabajo nunca fue pagado, no tuvo vacaciones ni días de descanso. La habitación donde dormía no tenía ventanas, ni ningún tipo de ventilación. La investigación de El Fantástico indica que, desde 1995, se rescataron 55 mil personas en estado de esclavitud.
La esclavitud continuó, pero en otra casa
Cuando Magdalena tenía alrededor de 20 años, la familia Milagres Rigueira, que la tenía esclavizada, la obligó a casarse con un miembro del núcleo familiar. Él tenía 78 años y una pensión de la que los esclavistas sacaron provecho a costa de Magdalena. Ella recibía 300 reales de los 8.000 que le correspondían cuando su "marido" falleció.
Después de algunos años, Gordiano fue "cedida" a Dalton Milagres Rigueira, un hijo de la familia y profesor en una universidad. Allí no tenía celular, ni podía ver la televisión, sólo escuchaba la misa católica.
La rescataron en noviembre del 2020 porque dejó notas en papel a los vecinos del edificio donde vivía, en las que les pidió dinero para comprar objetos de higiene personal. Actualmente Magdalena tiene 46 años y reside en un refugio para mujeres víctimas de maltrato. Y espera reunirse con sus ocho hermanos, a quienes no ve hace casi 40 años.