Víctima de trata en Brasil: “Estamos agotados, sólo pensamos en volver”
Desde Brasil y a la espera de volver a casa, uno de los nueves misioneros rescatados de la trata laboral en una finca de manzanas en el país vecino, habló con La Voz de Misiones y relató en primera persona el calvario que vivió desde el día en que se embarcó en un viaje de trabajo que se presentaba como un auxilio económico pero que se transformó en una pesadilla.
El posadeño contó que todo comenzó cuando vio un aviso de Facebook en el que buscaban “personas responsables” para trabajar en la cosecha de uvas en la localidad brasileña de Caixas do Sul y al comunicarse al teléfono añadido a la publicación le prometieron que la paga era de 300 reales por día, con alojamiento y comida incluidos.
A nivel económico, la oferta era por demás tentadora, ya que al hacer números se dio cuenta que lo prometido se traducía en al menos 70.000 pesos por día, casi la mitad de un salario mínimo mensual en Argentina.
Los requisitos tampoco eran complejos. Solo había pagar el pasaje desde Posadas hasta Bernardo de Irigoyen y tramitar el PCF, una especie de DNI fiscal que habilita a los extranjeros trabajar en Brasil.
Sin embargo, apenas llegaron el “programa” de viaje sufrió cambios. “Primero nos dijeron que íbamos a ir a Caixas a cosechar uvas, pero después nos cambiaron a Urubici a cosechar manzanas”, contó el posadeño que pidió mantener su identidad en reserva.
El joven añadió que al cruzar la frontera debían ir hasta Sao Miguel do Oeste, donde en teoría iban a buscados por en una combi, pero eso nunca ocurrió.
“Dormimos en la calle. Al otro día el ‘patrón’ brasileño nos hizo una transferencia y nos pagó los pasajes hasta Chapecó primero y después hasta Lages. Ahí sí nos buscaron y nos llevaron hasta un campo en Urubici”, relató el trabajador sobre la travesía de casi 1.000 kilómetros que debió realizar junto a otros ocho hombres de entre 21 y 42 años en su misma condición.
Y al llegar tampoco se cumplió nada de lo prometido. “Ahí nos dijeron que nos iban a pagar 25 reales por cada caja de manzanas cosechadas, cajas que tienen 1 metro por un 1 metro. Pesadísimas. Y nos ubicaron en una casa de madera con colchones en el piso. y llegaba hasta nuestros colchones”, graficó a LVM.