El caso fue denunciado por el escritor español Arturo Pérez Reverte, que durante años fue corresponsal de guerra, y enseguida se viralizó de tal manera que el Pentágono tuvo que salir a desmentir y apuntó contra una organización de rescate de animales de la capital afgana.
Pérez Reverte denunció el tema en su cuenta de Twitter, con una foto que la prensa internacional calificó como “desoladora”.
"Este es el pago de la lealtad", tuiteó el escritor español. "Los norteamericanos dejaron a sus perros de servicio enjaulados y abandonados en el aeropuerto de Kabul, donde enloquecen de hambre y sed", informó.
"Malditos sean Joe Biden, sus generales, los talibán, el ser humano y la madre que nos parió", remató Pérez Reverte en su inconfundible y frontal estilo.
La imagen publicada por el escritor muestra decenas de jaulas con perros abandonados en el aeropuerto de Kabul, que según la denuncia estaban al servicio de las fuerzas militares estadounidenses, que ayer dejaron el país asiático luego de 20 años de ocupación, en una retirada que muchos compararon con la salida de Saigón (actual Ciudad de Ho Chi Minh), Vietnam, en abril de 1975.
El Pentágono desmiente
Horas más tarde, y con el tema ya ampliamente posicionado en la opinión pública contra Estados Unidos, el Pentágono salió a desmentir que los animales señalados por Pérez Reverte pertenecieran a las tropas norteamericanas.
"Para corregir informes erróneos, las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos no dejaron ningún perro en jaulas en el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, incluidos los perros de trabajo militares reportados", dijo el vocero del Pentágono, John Kirby, informó la agencia
Télam.
El funcionario culpó a la organización llamada Kabul Small Animal Rescue (Rescate de Animales Pequeños de Kabul), afirmando que los perros abandonados en la terminal aérea afgana estaban bajo su cuidado y no de las fuerzas de ocupación estadounidenses.
Destino incierto
Desde la organización señalada por Kirby no se ofreció ninguna reacción. Es más, no hay información sobre la suerte que pudieron haber corrido los rescatistas y sus animales, si es que pudieron alcanzar la terminal aérea.
Lo último que se sabe de ellos es que, tal como el ex soldado británico
Paul Farthing, estaban intentando abandonar Kabul con sus perros y gatos, en medio de una retirada caótica, luego que los talibanes tomaran la capital a mediados de agosto.
Hace una semana se preparaban para dejar el país. Las fotografías muestran a sus integrantes preparando cajas y jaulas para transportar perros y gatos.
A la par, el grupo intentaba recolectar 1,5 millones de dólares para un avión de carga capaz de llevar a todos los animales -más de 200-, el personal de la organización y sus familias.
Publicaciones de esos días hablaban de hostigamiento y amenazas por parte de los talibanes que vigilaban la parte de Kabul donde se asienta la organización.
Charlotte Maxwell-Jones, directora estadounidense y fundadora de Kabul Small Animal Rescue, había señalado días antes de la fecha límite, que fue el martes, que si para entonces no habían podido salir del país, “todas las apuestas están cerradas”.