Se trata de Paul Farthing, un ex soldado británico que prestó servicio en Afganistán, y fundó en Kabul un refugio para animales que, actualmente, alberga 140 perros y 60 gatos.
Con la llegada de los talibanes al poder y la estampida de gente, entre extranjeros y afganos, que busca salir del país en alguno de los vuelos que Estados Unidos operará hasta el 31 de agosto, Farthing consiguió que el gobierno británico autorizara su evacuación y la del personal de su refugio, pero no de los animales.
Indignado, el ex soldado británico, se negó a abandonar la capital afgana sin sus perros y gatos, y emprendió una verdadera ofensiva contra el gobierno británico que, finalmente, autorizó el viaje de las mascotas.
El ex marine solo pedía al gobierno inglés la autorización para que sus animales pudieran salir de Afganistán e ingresar a territorio británico, ya que mediante una campaña de donaciones articulada en Europa por su amigo, el veterinario Iain McGill, un vuelo privado estaba listo para volar a Kabul por el grupo, informó la BBC.
Permisos especiales
La autorización se anunció en las últimas horas, luego que Farthing acusara al gobierno británico de poner en peligro la vida de todos los suyos, boicoteando la operación.
Ben Wallace, secretario de Estado y de Defensa de Gran Bretaña, informó en su
" target="_blank" rel="noopener">cuenta de Twitter del permiso para que Farthing pueda evacuar a su gente y sus animales de la capital afgana.
"Si llega con estos animales buscaremos una franja horaria para su avión", tuiteó Wallace sobre el caso, que ya estaba movilizando a la opinión pública inglesa.
Incluso, ofreció un vuelo de la Fuerza Aérea para los animales, ya que tanto al personal de Farthing, sus familias y a los animales se les habían concedidos “permisos “excepcionales”, al margen de las normas de inmigración para volar al Reino Unido.
“He sido coherente todo el tiempo, asegurando que los que están en mayor riesgo son atendidos en primer lugar y que el factor limitante ha sido el flujo de entrada a la zona de operaciones y no la capacidad de los aviones. Nadie tiene derecho en esta crisis humanitaria a saltarse la cola”, argumentó Wallace, justificando con sus afirmaciones la dilación que le achacaba Farthing.
Asilo y tratamiento
El veterano de guerra fundó el refugio de animales Nowzad, rescatando perros, gatos y burros, tras servir en Afganistán, donde llegó en noviembre de 2006, como parte de un contingente de los royal marines.
Nowzad es una organización sin fines de lucro, que sirvió como refugio de animales durante la guerra, y que alberga y alimenta perros y gatos callejeros rescatados por la población y los soldados.
Además de dar asilo y alimentar a los animales, la organización también les ofrece tratamiento contra enfermedades infecciosas, como parvovirus y moquillo; y los atiende de las heridas y daños producidos por la violencia armada.
Desde la ocupación de Kabul por los talibanes, Paul Farthing prometió que “no los dejaría atrás” para "sufrir el destino que Occidente les impuso”, a la par que pedía a las autoridades británicas que “hagan lo correcto”.
En las últimas horas, Farthing ha pedido en su
" target="_blank" rel="noopener">cuenta de Twitter al primer ministro británico Boris Johnson y al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que mantengan abierto el corredor aéreo para tratar de sacar de Kabul a la mayor cantidad de refugiados posible.