Murió un caballo misionero en carrera en Córdoba e investigan doping
La muerte súbita de un caballo de Leandro N. Alem en la última Copa Challenger, en el hipódromo "Oscar C. Boero", en San Francisco, Córdoba, el domingo pasado, puso de nuevo sobre la mesa el espinoso tema del doping animal en las competencias hípicas en el país.
El caso involucra a Emperador, caballo del Stud Don Nicéforo, de Alem, y a Forastero, de un stud de Santiago del Estero. Ambos animales se desplomaron luego de la carrera. Los intentos de reanimación fueron inútiles. Los caballos fueron incinerados poco después.
"Al finalizar la carrera, saliendo de la rotonda, murieron los dos caballos: Forastero cayó cuando lo llevaban a boxes y Emperador murió cuando lo llevaban a bañar", describió lo ocurrido Eugenio Basualdo, espectador del evento, entrevistado por Canal 12, de Córdoba.
"Es una vergüenza que no haya control antidoping, esto es un negociado tremendo. Antes de la carrera vimos todos cómo le ponían las dosis a los caballos. Después que se murieron les gritaban asesinos a los dueños y organizadores", relató el hombre.
Lo ocurrido en Córdoba recordó lo sucedido en el hipódromo General Belgrano, de Posadas, en 2016, cuando dos animales desfallecieron al cabo de la corrida, en una anterior edición del mismo torneo, que en el ambiente del turf es considerado “el fórmula uno” de la disciplina.
La investigación
El caso derivó en una investigación judicial que por el momento se encuentra en instancia probatoria y bajo secreto de sumario.
El Jockey Club se desmarcó del hecho y sus potenciales causas, fundamentalmente porque la Copa Challenger, si bien está considerada la carrera cuadrera más importante del país, no es una competencia oficial y está organizada por terceros, que alquilan las instalaciones del Jockey.
Sin embargo, apenas conocida la muerte de los equinos, la institución denunció el hecho y dispuso la realización de pericias para despejar las sospechas de doping, una práctica prohibida por la Ley N° 26.912, del Régimen Jurídico para la Prevención y el Control del Doping en el Deporte, y el artículo 11 de la Ley N° 27.434, referente al dopaje de animales.
La denuncia de la institución cordobesa desembocó en el allanamiento de las instalaciones hípicas, y el secuestro de videos de seguridad y kits de jeringas encontradas en el lugar.
La incipiente investigación sumó como querellante a la organización de protección animal local “Bio Animalis”, que en mayo de 2018 patrocinó el caso de “Chocolate”, un cachorrito que fue despellejado y murió en 2017, en un hecho que conmocionó a San Francisco, y por el que un hombre fue condenado a un año de prisión condicional y trabajo comunitario. El caso marcó un precedente muy importante sobre maltrato animal.
“Por las pruebas que hemos aportado como querellantes, la investigación no va a depender únicamente de los resultados de la necropsia que hizo el veterinario oficial del Jockey Club, sino de toda una plataforma probatoria más amplia”, señaló a la abogada Gretel Monserrat, de la organización proteccionista.
“Esta es una práctica que entra en la categoría de maltrato animal -calificó Luzuriaga-, porque el caballo no lo necesita, el caballo corre porque le gusta, disfruta; el caballo nació para correr”.