Tras cinco meses, familia posadeña encontró a su perro perdido en otra ciudad
Un pequeño caniche deambulaba por las calles de Candelaria y era asistido por diferentes vecinos, que le daban agua y comida, todos los días.
Debido al gran estado de abandono en el que estaba el can, una mujer de la antigua capital misionera solicitó ayuda a Laura, rescatista de Posadas.
Rápidamente, la posadeña comenzó a buscar un hogar para sacar de la calle al caniche, publicando sus fotos y ubicación en diferentes grupos de Facebook, dedicados a salvar mascotas.
Fue así que una familia de Apóstoles se interesó en darle una casa al perro. “Se comunica una mujer y me dice que ya tienen una caniche rescatada de la calle, pero que es de la hija y que quería adoptar para ella”, contó Laura a La Voz de Misiones.
Entonces, la mujer le preguntó a la interesada si cumplía con los requisitos de adoptantes: “Le pido que me mande fotos de su casa, pregunto si tiene patio cerrado y otras cuestiones que implica adoptar a una mascota, a lo que ella me manda todo lo que le pido”.
Una vez que la rescatista constató que la apostoleña tenía todo lo necesario para integrar al perro a su familia, “le explique que el animal estaba en Candelaria y ella va hasta ahí para buscarlo”.
Según relató la posadeña a LVM, la adopción comenzó bien: “Le llevaron a una peluquería canina, le sacaron un montón de garrapatas que tenía y la mujer me empieza a mandar fotos en la cama con su nena, también le habían dado una cuchita”.
Y sostuvo que “estaba feliz porque el perro pasó de vivir en la calle, bajo del sol, la lluvia, pasar hambre a una casa calentita, con una familia, con calor de hogar”.
Pero todo se complicó cuando la rescatista le preguntó a la familia si habían llevado al can al veterinario: “Me dijeron que lo llevaban el lunes, después el martes, hasta que me llamaron el miércoles, mientras estaba en mi trabajo”.
Para sorpresa de Laura, la familia apostoleña quería devolver al caniche porque “hizo pis y caca en el sillón, y se comió el sándwich del marido para llevar al trabajo”.
“Le explique que lo que estaban haciendo no se hace. Jugaron con el animal y no tuvieron en cuenta la responsabilidad que conlleva adoptar a una mascota de la calle”, explicó la mujer.
Después, la activista le pidió que regresen al caniche a la ciudad donde lo habían buscado y el pequeño volvió a Candelaria. Por ello, una vecina lo alojó en su casa, mientras buscaban una nueva familia que lo acogiera y le diera el amor que se merecía.
Final inesperado
La posadeña inició una nueva búsqueda. “Esta vez me tomé mi tiempo, haciendo publicaciones explicando todo lo que había pasado con el pobre perrito”, detalló la mujer.
“Entonces lo fueron a buscar a Candelaria. Fue el marido de la mujer con los dos sobrinos y cuando el perro los vio, de la emoción se hizo todo pis encima, el señor lloraba desconsolado. Y bueno, final feliz para el perrito”.