Ex bombera que huyó de la trata y volvió a Irigoyen pide que no la desalojen
Alejandra, la ex bombera que fue víctima de trata de personas, finalmente volvió a Misiones tras el desesperado pedido de ayuda realizado desde Salta, pero ahora enfrenta un posible desalojo en la localidad en la que vive: Bernardo de Irigoyen.
La mujer, oriunda de Misiones, pero que 2016 cayó en una red de trata de la cual escapó y posteriormente se asentó en Rosario de la Frontera, donde reinició su vida como bombera, regresó a la tierra colorada hace aproximadamente cuatro meses y el destino fue la ciudad del norte misionero, en la cual vivió de joven.
Su historia se conoció a mediados de noviembre, cuando realizó un desesperado pedido por redes sociales para costear el viaje de regreso junto a sus cuatro hijas adolescentes, una de ellas con retraso madurativo.
Según contó Alejandra, tras su pedido, la comisión de Bomberos de Rosario de la Frontera decidió hacerse cargo de los costos a modo de reconocimiento por su labor en esa división y, gracias a ello, pudo volver a la tierra colorada, más específicamente a Irigoyen, donde ya había trazado contactos con el intendente, Guillermo Fernández, quien desde el 10 de diciembre será reemplazado por Edgardo Aquino.
“Yo desde antes de venir ya había hablado con el intendente. Él me dijo que me iba a dar una mano para que yo pudiera volver a instalarme acá”, narró Alejandra en diálogo con La Voz de Misiones.
Y añadió que, “cuando llegué, empecé a trabajar como empleada de limpieza en un hospedaje y alquilaba un departamento, pero era muy chiquito para mí y mis cuatro nenas”.
La mujer contó que “el intendente me dijo que si le apoyaba en las elecciones me iba a dar una casa o un terrenito, pero eso nunca pasó. Ahora dice que no recuerda lo que habló conmigo”.
A partir de esta situación, Alejandra afirmó que decidió instalarse en una vivienda que estaba deshabitada hace un largo tiempo y, tres meses después, fue visitada en dos oportunidades por efectivos policiales que le advertían que el inmueble se trata de una propiedad privada.
“Esta casa estaba vacía, era usada por delincuentes. Estaba toda rota, sin aberturas. Yo la fui arreglando de a poco y limpiando. Vine acá por desesperación, yo no voy a volver a quedar en la calle con mis nenas”, lanzó la entrevistada.
Y añadió que “si me demuestran que de verdad hay un dueño, bueno, se verá, pero acá el intendente me prometió algo que no cumple”.