El presidente Alberto Fernández dio un duro discurso este jueves en la
IX Cumbre de las Américas, en la ciudad estadounidense de Los Ángeles, California.
Fernández, defendió a Cuba y Venezuela, condenó el bloqueo estadounidense a ambos países y su exclusión de la cita californiana; criticó a Donald Trump, y a la Organización de Estados Americanos (
OEA), a la que acusó de estar detrás del golpe de Estado en Bolivia; habló del endeudamiento del gobierno de Mauricio Macri con el Fondo Monetario Internacional (FMI), de la "invasión de Rusia sobre Ucrania" y del proyecto de “renta inesperada”.
“Definitivamente, hubiésemos querido otra Cumbre de las Américas. El silencio de los ausentes nos interpela. Para que esto no vuelva a suceder, quisiera dejar sentado para el futuro que el hecho de ser país anfitrión de la Cumbre no otorga la capacidad de imponer un 'derecho de admisión' sobre los países miembros del continente”, dijo Fernández, en un mensaje claramente dirigido a su par de Estados Unidos, Joe Biden.
"El diálogo en la diversidad es el mejor instrumento para promover la democracia, la modernización y la lucha contra la desigualdad", señaló en el cierre del plenario de jefes de Estado, en su papel como presidente pro tempore de la Comunidad de Estado Latinoamericanos y Caribeños (
Celac).
“Desde la periferia en la que nos colocan, la América Latina y el Caribe miran con dolor el padecimiento que sobrellevan pueblos hermanos”, dijo el Presidente argentino.
Recordó que Cuba soporta “un bloqueo de más de seis décadas impuesto en los años de la ‘Guerra Fría’” y que Venezuela “tolera otro mientras que una pandemia que asola a la humanidad arrastra consigo millones de vidas”.
Macri, Trump, la OEA
“Presidente Biden. Estoy seguro de que es momento de abrirse de modo fraterno en pos de favorecer intereses comunes. Los años previos a su llegada al Gobierno de los Estados Unidos de América, estuvieron signados por una política inmensamente dañina para nuestra región desplegada por la administración que lo precedió. Es hora de que esas políticas cambien y los daños se reparen”, aseguró.
“La intervención del gobierno de Donald Trump ante el Fondo Monetario Internacional fue decisiva para facilitar un endeudamiento insostenible en favor de un gobierno argentino en decadencia”, expresó.
Fernández, consideró que ello fue “con el solo propósito de impedir lo que acabó siendo el triunfo electoral de nuestra fuerza política”. “Por tamaña indecencia sufre hoy todo el pueblo argentino”, afirmó.
El Presidente se expresó a favor del multilateralismo, mencionó la pandemia del coronavirus, el aumento de la desigualdad y la pobreza.
Sin nombrar al secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, acusó al organismo de “facilitar un golpe de Estado en Bolivia”, y de “apropiarse” de la conducción del Banco Interamericano de Desarrollo que “históricamente estuvo en manos latinoamericanas”.
Seguidamente, el Presidente argentino pidió una reestructuración de la OEA, al hablar de la “necesidad de reconstruir las instituciones que fueron pensadas precisamente para integrarnos”.
“La OEA, si quiere ser respetada y volver a ser la plataforma política regional para la cual fue creada, debe ser reestructurada removiendo de inmediato a quienes la conducen”, sentenció.
También, pidió reformas en el BID que “requiere un proceso de capitalización para tener más y mejores medios de financiamiento”.
“En la América en la que vivimos tampoco son admisibles las exclusiones al bienestar, al financiamiento sostenible, a la diversificación productiva, a la tecnología para el progreso social y a la equidad de género”, argumentó.
Por último, se refirió a “la invasión de Rusia sobre Ucrania”, del impacto global y regional de la guerra, y pidió “construir escenarios de negociación que le pongan fin a la catástrofe bélica”.
“Sin humillaciones ni deseos de dominación. Sin geopolítica deshumanizada ni privilegios de violencia”, afirmó.
Alberto Fernández ubicó en este contexto el proyecto de su gobierno para gravar la “renta inesperada” obtenida por las empresas alimenticias y de energía, como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania, que disparó los precios y tarifas.
Antes de cerrar, Fernández hizo notar que en el logo de la Cumbre “no están nuestras Islas Malvinas”.