En Buenos Aires ya se prueba la carne cultivada in vitro
Una empresa del barrio porteño de Caballito trabaja desde hace cinco años en un sustituto sintético de la carne tradicional. Se trata de BIFE, una división de Laboratorios Craveri, que realizó esta semana la primera degustación de un menú elaborado con carne bovina producida con técnicas de cultivo celular in vitro.
En BIFE sostienen que este método acortaría significativamente la demanda de espacio que exige hoy la actividad ganadera, sin contar el impacto ambiental que se le achaca, permitiendo producir toneladas de carne en un edificio de pocos pisos.
Para la primera degustación, el laboratorio decidió rebozar la carne, sellar unos segundos en aceite hirviendo para luego terminar la cocción en un horno.
Los investigadores sostienen que la técnica promete revolucionar el mercado de la carne, con un producto controlado en cuanto a sus valores nutricionales, y cuya producción masiva podría significar el fin de la faena animal.
Es igual de nutritiva
“¿Puede la carne cultivada cambiar el panorama de la industria de la alimentación? ¿Es realmente un sustituto de la carne real?”, le preguntó el periodista Franco Spinetta a la directora de la División Bioingeniería de Laboratorios Craveri, Laura Correa.
“El valor nutricional de la carne se asocia fuertemente al contenido de fibras musculares y a la grasa que la componen. Al cultivar ambos tejidos por separado (músculo y grasa) y luego combinarlos, obtenemos un producto con un contenido nutricional muy similar a la carne. Adicionalmente, se puede controlar el contenido graso y su composición, lo que le otorgaría una ventaja con respecto a la carne tradicional”, argumentó la especialista.
Sobre la técnica de producción, Correa explicó que “la carne sintética o cultivada o también llamada carne “limpia”, se refiere a la carne obtenida mediante la agricultura celular. El proceso consiste en aislar las células progenitoras de una pequeña muestra del músculo de un animal y multiplicarlas in vitro (o sea aumentar la cantidad de células). Luego diferenciar la fibra muscular, que sería el componente principal de la carne”.
Menos contaminación
La investigadora sostuvo que son muchas las ventajas de la producción cárnica por la vía del cultivo celular, como el ahorro de espacio, el consumo de agua que implica la cría de animales para faena, ya que por ejemplo un bovino consume entre 30 a 70 litros de agua por día mientras que, para cultivar la carne, los biorreactores reciclan continuamente el agua y se reduce un 96% el consumo, así como también la emisión de gases de efecto invernadero propia de la actividad ganadera.
Correa comentó que Singapur es el primer país en aprobar la carne cultivada, en diciembre de 2020, con la aprobación de la empresa Eat Just Inc para su producto nuggets de pollo, que es cultivado, pero que a nivel global hay más de 30 empresas desarrollando productos alimenticios de carne cultivada in vitro.