Falso anuncio de Macri: el cuento con el que le robaron 54 mil doláres
La estafaron con una llamada que duró 10 minutos y en la cual le llevaron los ahorros de su vida. "Siento bronca conmigo, esa es mi culpa".
Fueron dos timbrazos largos los que hicieron aparecer a E.L. por el ventanal de su casa. No entra el sol, contenido por un toldo negro como el de la fachada de su vivienda. Vive desde siempre en el barrio porteño de Palermo. Y hasta ahí los detalles: pidió expresamente que no se publique su nombre ni la calle en la que el martes al mediodía vivió su peor pesadilla. Allí le quitaron todos los ahorros de su vida.
Fueron 54.000 dólares y $30.000 pesos. Se los ultrajaron en un abrir y cerrar de ojos. O mejor dicho: se los robaron con una llamada, varias mentiras y un hombre haciéndose llamar "Sebastián González" que rápidamente visitó su casa. A E.L., como a tantas víctimas, le hicieron "el cuento del tío".
"Me había pasado hace un año pero de una manera diferente. Una chica me llamó diciéndome que era mi nieta, que estaba secuestrada en su casa y que por favor tirara por la ventana lo que tenga de dinero. Se me ocurrió preguntarle si estaba en su casa o en el country. Y me respondió: 'En casa, en el country no'. Y como mi familia no tienen ninguna vivienda en un country descubrí que era todo mentira. Aquella vez no pudieron", recordó la mujer de 79 años.
E.L. es madre de dos hijos y abuela de cuatro nietas. El martes cerca del mediodía sonó su teléfono y era Sofía (o eso creyó), una de sus nietas. "Me dijo que estaba mal de la voz porque tenía anginas. Que había faltado al hospital (estudia Medicina) y que su mamá le había dicho que se comprara un medicamento, el cual no recordaba. Me ofrecí a comprárselo en la farmacia y me dijo que no, que ella lo iba a comprar y después venía a almorzar acá. Vivimos a dos cuadras de diferencia", explicó.
"Amoxidal 500", escuchó E.L. Lo supo porque su "nieta", mientras dialogaba con ella, llamó a la madre para preguntar qué debía tomar para sentirse mejor. La mentira llevaba más de 5 minutos en línea. "Abuela, mamá está en el Banco Nación y me pregunta si hiciste lo que anunció (Mauricio) Macri. Lo de los billetes, eso de que van a cambiar la denominación y van a dejar de servir en 2019". E.L. respondió que no. No tenía idea de lo que hablaba. Pero no dudó: ante la promesa de que en pocos minutos pasaría el contador de la familia para agilizar el trámite, juntó todos sus ahorros, los metió en una bolsa y esperó al hombre.
Y apareció a los pocos minutos. "Sebastián González, interno 132" fue todo lo que anotó E.L. en un papel. Eso iba a decirle el hombre, quien saludó amablemente, sonrió lo necesario, tomó la bolsa y desapareció. "No recuerdo si estaba con alguien, si vino en una moto o si se fue caminando. Para mí fue todo tan natural que no sé… Cuando subí a mi casa llamé a mi nieta para saber por qué no venía. Me había dicho que almorzaríamos y llevaba esperándola media hora. Cuando me atendió y me contó que recién había llegado a su casa entendí todo".
Los retratos del final la encontraron tímida pero luego sonriente. "Por suerte estoy bien, sé que en unos días se me va a pasar la angustia", dijo E.L., que quiso contarlo por su impotencia, porque la Policía aún no encontró a la persona que le robó y para que a ninguna persona vuelva a ocurrirle.