Repatriarán de Estados Unidos avión usado en los “vuelos de la muerte”
Uno de los aviones utilizados por las fuerzas represivas en los denominados “vuelos de la muerte”, donde se arrojaba prisioneros políticos al mar, y que se encuentra en Estados Unidos, será traído a la Argentina y se exhibirá en la ex Esma (Escuela de Mecánica de la Armada), que sirvió de campo de exterminio durante la última dictadura.
El Skyvan PA-51, comprado por la Prefectura Naval Argentina a Irlanda en 1971, seguía en actividad en el aeropuerto de Coolidge, en Arizona, según confirmó el piloto argentino Enrique Piñeyro al diario porteño Página/12.
“Era utilizado para paracaidismo”, indicó Piñeyro.
El avión, que conserva el mismo número de serie colocado por el fabricante, fue utilizado el 12 de diciembre de 1977 en el “vuelo de la muerte” que llevó a las Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, Esther Ballestrino de Careaga y María Eugenia Ponce de Bianco; a las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, y a otros siete detenidos políticos.
Piñeyro viajó a Estados Unidos a principios de enero por pedido del gobierno argentino. El piloto y cineasta ya conocía el avión, lo había visto años antes en Fort Lauderdale, Florida.
“Fue muy sencillo porque conozco el avión y el número de serie no cambia nunca; es una especie de número en el chasis", explicó.
El Skyvan irlandés es el último de los cinco aviones de su tipo comprados por la PNA en 1971. Dos fueron destruidos en la guerra de Malvinas, y los otros tres se vendieron en 1994 a CAE Aviation SRL, de Luxemburgo.
La siniestra aeronave había sido localizada en 2010 por la periodista Miriam Lewin y el fotógrafo Giancarlo Ceraudo. Entonces, pertenecía a la empresa GB Airlink, que lo usaba como correo privado. Después, lo adquirió Win Win Aviation, que todavía lo utilizaba hasta ahora en el aeropuerto donde lo revisó Piñeyro.
Zombies
La primera noticia sobre los “vuelos de la muerte” surgió de la revelación del capitán de corbeta Adolfo Francisco Scilingo, ex jefe de automotores de la Esma, al periodista Horacio Verbitzki.
La entrevista apareció en el libro “El Vuelo”, de 1995, que recoge el estremecedor testimonio sobre una práctica todavía ignorada por entonces.
Scilingo describe, sin ahorrarse detalles, la mecánica de los vuelos, la rotación de las tripulaciones, y la rutina del procedimiento, en un relato virtualmente desprovisto de emoción y apegado a la jerga de la época.
“Se le llamaba un vuelo. Era normal, aunque en este momento parezca una aberración”, le dijo el represor a Verbitzki.
Contó que cuando recibía la orden, bajaba al sótano de la Esma, “donde estaban los que iban a volar”, y les informaba que “iban a ser trasladados al sur y que por ese motivo se les iba a poner una vacuna”, que en realidad era “una dosis para atontarlos, un sedante”.