Si los famosos cuadernos no aparecen, ¿la causa se cae?
El jueves no pudieron encontrarlos. Centeno aún espera que lo acepten como arrepentido, teóricamente escribió durante años de chofer de un valijero K sus viajes por una Buenos Aires que parecía no mirarlo. Centeno acordó con uno de los fiscales de mayor experiencia en tribunales, Carlos Stornelli, que aceptaba autoinculparse en esa trama que admitió como delictiva bajo la figura legal de “imputado colaborador”. Centeno es un “arrepentido”, según la jerga de un lugar que tanto conoce: la calle.
El juez de la causa de los millones viajeros, Claudio Bonadio, deberá homologar el acuerdo del remisero con el fiscal para que el chofer sea oficialmente un delator con beneficios que le otorgará la Justicia. Pero Centeno no es inocente. Él mismo le afirmó a Stornelli cuál fue su rol en lo que fiscal considera que se trató de una asociación ilícita para recaudar coimas en dólares que pagaban empresarios a dos ex presidentes, Néstor y Cristina Kirchner.
¿Donde están los cuadernos? La Justicia tiene copias y acreditó con pruebas de formatos variables la existencia de los hechos que contó Centeno. Ya no importa si él escribió a mano alzada sus aventuras financieras, delictivas, con Baratta. Eran palabras escritas por él. Ahora son palabras que él le dijo a un fiscal federal, que complican su situación procesal, y que se leen desde el jueves en un expediente judicial.
¿Importa que los cuadernos originales ahora no aparezcan?
Por supuesto. Centeno deberá explicarle a Bonadio por qué le dijo a un fiscal que él los tenía en su casa y allí no estaban más. Esta pérdida no le hace perder gravedad al expediente del chofer. Ya confesó cosas que pueden llevarlo a prisión si no se confirman. O a la bancarrota total: si se demuestra que finalmente acusó ante la Justicia, pero sin sustento, a empresarios con poder y dinero, y ex funcionarios -incluidos un jefe de Gabinete, una Presidenta o ex jefe de la Inteligencia. Si se sintieran agraviados por mentiras podrían iniciarle a Centeno demandas civiles por cifras millonarias.
Creer que el “arrepentimiento” de Centeno lo beneficia (deberá vivir con custodia permanente porque su vida será considerada bajo riesgo de ataque, entre otras cosas), es como leer al revés. ¿Que gana Centeno con confesar posibles delitos que no podría probar? ¿Importa si anotó en cuadernos, que el jueves se supo que se “perdieron”, todo aquello que después declaró ante el fiscal del caso?
Buena parte de sus dichos ante el fiscal coinciden con pruebas del expediente, que muy pocos conocen, porque se tramita bajo secreto de sumario. ¿Los cuadernos de Centeno era las únicas pruebas con las que Bonadio y Stornelli detuvieron a empresarios exitosos? El juez espera que el chofer entregue más datos para considerarlo como arrepentido. Habría mucho más material comprometedor para los detenidos por la Justicia. Las copias de los cuadernos extraviados ayudaron a los investigadores a recolectar ese material en formatos múltiples.
Salvo que se lo lea al revés.