Walter Eduardo Molina
El sector productivo de la yerba mate, como tantas otras veces, se encuentra una vez más en una nueva crisis.

El motivo o la causa sigue siendo la misma de siempre: el valor de la materia prima no llega a cubrir los costos de producción, y la rentabilidad del producto se aleja aún más del bolsillo del trabajador rural, situación que deriva inexorablemente a la vieja disputa entre los diferentes actores de la cadena productiva para intentar sostener un precio justo.
Volvemos a escuchar de nuevo esto de que crisis = oportunidad, casi como un consuelo, pero lejos estamos de la estabilidad de un camino trazado (ausencia de cambios traumáticos), y quedamos inmersos nuevamente en una crisis; la misma la podríamos definir “como la mala gestión acumulada”, que no es otra cosa que la explosión de los problemas postergados o mal solucionados, como la energía en Misiones, por citar otro ejemplo.
El partido que gobierna nuestra provincia hace más de 20 años tiene como regla vivir en crisis o en emergencia, y no han sabido comprender que solo se saldrá de ella con políticas de Estado que vayan más allá de las emergencias. Queda claro que los aspectos políticos son más graves que los económicos, aunque la ciudadanía sienta más en lo inmediato los efectos de los errores económicos que los políticos. La problemática del producto madre es económica, pero fundamentalmente es social, y es por eso que tiene que ser prioritario en cualquier decisión.
Las estadísticas de salida de molino muestran ya hace varios años que las empresas que lideran el mercado yerbatero en ventas se encuentran en la otra barranca del Chimiray; entre las dos ocupan el primer y segundo lugar del podio, dejando a las industrias yerbateras de Misiones muy relegadas de los primeros puestos. La evidencia es muy elocuente: estamos dejando de ser competitivos. Y en ello tienen mucho que ver las ventajas competitivas de quienes producen en Corrientes sin ingresos brutos a la industria, sin “aduanas paralelas” y con un precio más razonable de la energía eléctrica.
Desde el gobierno provincial se proponen precios de referencia, una especie de precios sostén o fijación de precios (INYM), un ensayo sin contenido. El precio de referencia puede ser una realidad en la medida en que el gobierno de Misiones realice un programa de devolución a la industria yerbatera de los saldos a favor que origina la voracidad fiscal por los regímenes de retención de Ingresos Brutos , que son varios miles de millones de pesos que el gobierno cobra por anticipado, para que los mismos tengan como finalidad mejorar el precio de la hoja verde, entre el valor del mercado, que hoy no es suficiente para el productor, y la rentabilidad que debería tener la materia prima.