Favaloro y la caña con ruda
Por Iván Osvaldo Ortega
En su libro “Recuerdos de un médico rural”, René Favaloro, evoca con admiración, una escena simple y reveladora que presenció, durante sus primeros años como médico, en el norte argentino. "Recuerdo que el 1º de agosto, en muchos hogares, se tomaba caña con ruda. Para evitar enfermedades durante el invierno", escribió.
No encontró ni curiosa, ni graciosa la práctica. No desacreditó. Al contrario: la anotó con respeto, como quien comprende, que en el saber popular también hay ciencia.
Fué en 1980. Y aunque entonces, no lo supiera. Favaloro estaba registrando uno de los rituales más profundos, del litoral argentino. Una pequeña ceremonia doméstica para espantar la muerte y gozar de salud.
Agosto: el mes que hay que pasar
En la cultura popular del litoral y del norte argentino, agosto, no se vive: se sobrevive.
Es el mes, donde los fríos se alargan y las defensas flaquean. Se suele escuchar, entre los adultos mayores: “Si pasás agosto, vivís un año más”.
Una alquimia de fuego y monte
La receta es simple: ruda macho, amarga y protectora, macerada en caña, durante varios días. Y el 1º de agosto, al despertar, tres sorbos en ayunas. Sin brindar. Sin hablar. Como quien se purifica por dentro.
La ruda, planta ancestral en la medicina guaraní, protege. Es planta que aleja el mal, cura el susto, armoniza el cuerpo. El alcohol, por su parte, purga, calienta, desinfecta. La caña, fuego líquido, mata el bicho —como se dice al respecto —. Pero también, ayuda a que la ruda extraiga lo esencial.
Es una mezcla sabia. Natural. De resultado invisible, pero llena de valor simbólico; y una excusa perfecta, para recordar al Dr. Rene Favaloro.
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