La reconfiguración del tablero del “nuevo oficialismo”
Por Fernando Oz
La semana pasada fue Carlos “Kako” Sartori quien aseguró que Hugo Passalacqua no forma parte de Encuentro Misionero y cuestionó que se utilicen las fichas de afiliación como estructura de un nuevo sello electoral sin consultar a las bases. No lo dijo un funcionario de segunda línea, sino el jefe de Gabinete y principal armador de la reelección del gobernador. Desde el flamante partido fundado y conducido por Carlos Rovira nadie dijo nada y continuaron subiendo a las redes videos aleatorios de propaganda como si acá no pasara nada, aunque por lo bajo restaban importancia a los dichos del ministro.
Esta semana hubo una voz más fuerte, la de Viviana Rovira. “Nosotros estamos donde siempre estamos, no nos movimos de ningún lado. El que se movió a otro partido y se llevó todas nuestras cosas es nuestro exconductor”, dijo la esposa de Passalacqua a un grupo de medios tras un acto en la Plaza 9 de Julio. Es una voz con peso propio por su larga militancia y por el componente simbólico del apellido.
Refiriéndose a su primo Carlos, que desde hace unos días se encuentra en el exterior, Viviana explicó que fue él quien “formó otro partido que es Encuentro Misionero; nosotros, ante eso y sin aviso previo, estamos formando todo un grupo para seguir” y destacó que “respetamos que haya querido cambiar de partido”, pero “es como el que deja su casa y se va a otra casa”.
A mitad de semana, el gobernador recibió en la Casa de Gobierno a los representantes de una docena de partidos políticos que respaldaron el “proceso de reorganización” de cara a las próximas elecciones tras la implosión del Frente Renovador de la Concordia. Passalacqua no evitó la foto con los viejos aliados de Rovira, como Élida Vigo, parada en primera fila. En los últimos días, también fueron varios los funcionarios que hicieron pública su alineación con el mandatario provincial y su distanciamiento del esquema que venía armándose en torno a Encuentro Misionero.
Son gestos. Como el que tuvo Maurice Closs después de la medianoche del viernes cuando escribió “el tiempo va acomodando todo…” junto al retuit de un artículo de la revista Códigos donde, a modo de portada, se lee: Fernando Meza: “Voy a trabajar para que Hugo Passalacqua sea reelecto”, y de fondo una fotografía que inmortaliza un abrazo entre el ministro y el gobernador.
Frente a este tablero de ajedrez, las especulaciones de palacio chocan con la realidad del ciudadano de a pie. Las colectoras nacionales y las reformas en el Congreso son herramientas útiles para la supervivencia de los sellos partidarios, pero no resuelven la urgencia de la administración local. Un gobierno necesita certezas legislativas y estructuras sólidas para proyectar su futuro inmediato, no promesas sujetas al vaivén de las alianzas de turno. Sea como fuere, el destino final de Encuentro Misionero estará sujeto a la decisión que tome su conductor y mentor, el ingeniero Carlos Rovira. En este escenario de transiciones y realineamientos, el mes clave sigue siendo agosto. Para quienes observamos la política desde la simple condición de ciudadanos, queda claro que el verdadero poder no se declama en las redes; se ejerce ordenando la propia casa.