Por Gustavo González
@GonzalezUCR
Es matemático.

El rovirismo -ahora el camaleón se llama "Encuentro Misionero"- no supera el 30% de los votos propios. Sin embargo, en las elecciones ejecutivas, el artilugio de la Ley de Lemas le permite sumar voluntades de abajo hacia arriba, una estrategia que siempre le sirvió
para retener el poder.
Pero el escenario cambió. El desgaste, la corrupción y la crítica situación social que arrastra la provincia, colocan a la Renovación ante las elecciones más competitivas desde 2003. Consciente de esto, y con la mira en 2027, el oficialismo necesita “curubicar” a la oposición.
La clave es simple: si la oposición concentra el 50% de su oferta electoral en una sola propuesta, habrá alternancia en Misiones, un principio democrático que no se cumple hace 23 años.
¿Qué espacio está en condiciones de ganar? Un Frente político amplio que acuerde un “núcleo de coincidencias básicas” (aduana interna, desarrollo productivo, educación, salud, seguridad, justicia, Ley de Lemas, coparticipación municipal y similares). Un espacio donde las candidaturas surjan del consenso y no del dedo de una sola persona.
Los Frentes se integran con Partidos Políticos; son ellos quienes deben iniciar la convocatoria, empezando por los que tienen representación parlamentaria (UCR, LLA, PAYS, Algo Nuevo, VyV, PRO, PL).
En 2006, cuando el Frente Unidos por la Dignidad (FUD) frenó la reforma constitucional, la cabeza fue
Joaquín Piña, pero el cuerpo lo integraron radicales, peronistas, socialistas, independientes, trabajadores y empresarios. En aquel entonces, se priorizó un objetivo común que aglutinó a personas que pensaban distinto, pero que coincidían en lo esencial.
¿Tenemos hoy, quienes pensamos distinto, la vocación de construir algo similar para el año que viene? Veremos. Rovira ya movió.