Anciana denunció que el dueño del taller Zalazar la hostiga: "Vivo con miedo"
Andrea Gutiérrez junto a su abuela Antonia Surdel, de 83 años, denunciaron 7 veces a su vecino Héctor Zalazar, dueño de un reconocido taller de chapa y pintura, ubicado sobre la calle Herrera casi avenida Maipú de la ciudad de Posadas, por violencia y hostigamiento.
Un equipo de La Voz de Misiones se acercó hasta el domicilio de las damnificadas, quienes expusieron las situaciones de violencia, según denuncian, que viven todos los días con su vecino.
En ese sentido, Gutiérrez dijo: “Hasta el día de hoy tenemos 7 denuncias hechas contra el señor Héctor Zalazar, porque todo el tiempo ejercen hostigamientos. Desde diciembre venimos con esto”, sostuvo.
De acuerdo a lo que explicó la joven a LVM, el vecino cree que Antonia lo denunció en ocasiones por ruidos molestos y desde diciembre del 2020 se ensañó con su abuela, por lo que ella no puede salir sin recibir alguna “burla u hostigamiento” por parte de Zalazar.
“El viernes por la noche, como siempre hicieron una fiesta con grupos musicales, en eso viene la policía para pedirles que se retiren, y después el móvil se va”, relató Andrea.
Y agregó: “Cuando se va la policía, ellos traen el carbón de su asado y tiran en las plantas de mi abuela, prendieron fuego, entonces ella sale a apagar y cuando esta por entrar de nuevo a la casa vienen y le prepotean en el portón y le tiran vino, insultando y faltando el respeto”.
Asimismo, la nieta de Antonia contó que su abuela vive con uno de sus hijos, de 60 años, quien también recibe hostigamientos y violencia por el dueño del taller posadeño.
“Mi tío vive acá con mi abuela y no podía salir a defenderla porque estas personas le gritaban desde afuera que salga, que le iban a agarrar entre todos”, enfatizó la mujer.
Por su parte, Antonia dijo: “Yo ya ni salgo, y cuando salgo ellos se ríen, se burlan, me hacen oído, no puedo ni abrir la puerta”.
Además, Gutiérrez contó que las denuncias fueron realizadas en la Comisaría Tercera y aún no recibieron ninguna medida ni respuesta por parte de la Justicia.
“La situación es cansadora, queremos que le dejen vivir tranquila a mi abuela y a nosotros, por eso es que pedimos por favor a quien corresponda que haga una restricción de acercamiento”, pidió Andrea para concluir.